En sus primeros años de vida, el cerebro de tu hijo es como una esponja. Por eso los expertos en el lenguaje animan a que los niños se lancen cuanto antes a aprender otros idiomas.

Esto no sólo mejora la atención, sino que sirve de entrenamiento mental y ayuda a ejercitar la memoria de los pequeños. “Durante los cuatro primeros años de vida es cuando se generan más conexiones neuronales. Este periodo, en el que se forma el cerebro del niño, es perfecto para alimentarlo con información y con estímulos lingüísticos”, explica el doctor

Manuel Pedrosa, neurocirujano del Hospital de la Princesa, de Madrid.

Especialistas como Nicola Hardy, ex directora de Diverbo Kids & Teens, aseguran que la enseñanza del segundo idioma ha de comenzar a una edad muy temprana. Así el niño lo interioriza de forma natural.

El papel de los padres en el aprendizaje de un idioma

 

Después de las clases, el aprendizaje debe continuar en casa. Por eso es tan importante que los padres se involucren, proponiendo a sus hijos actividades lúdicas que les hagan mejorar en la adquisición de la nueva lengua.

“Una técnica que funciona muy bien es hacer preguntas en la lengua materna y a continuación repetirlas en inglés. Si hay reacción se introduce una nueva pregunta. De este modo los niños aprenden mucho y se lo pasan genial por la interacción con los padres”, propone Nicola Hardy.

Por último, una buena idea para que los niños se familiaricen con la pronunciación y las estructuras del inglés es ponerles en la televisión programas en los que se hable en este idioma todos los días durante un ratito. Y en este sentido, optar por series de dibujos animados que traten temas y problemas cotidianos para el pequeño puede resultar muy eficaz.

Así evoluciona el aprendizaje del segundo idioma

Primero los pequeños entran en contacto con los sonidos para dar paso a la comprensión, después a la expresión y finalmente a la lectura y escritura.

Veamos cómo lo van aprendiendo.

  1. Se familiarizan con la musicalidad y con los sonidos de la lengua y comprenden instrucciones básicas.
  2. Entienden mucho de lo que se dice en clase y pueden seguir órdenes. Una de las ventajas del inglés es que tiene infinidad de monosílabos y para los niños tan pequeños es más fácil decir “red” que “rojo”.
  3. Ya pueden expresar cómo se sienten, qué tiempo hace y pedir algo que les hace falta empleando la fórmula básica “Can I have?”.
  4. Pueden formar frases con el verbo To be, incluso en tercera persona. De momento todo es hablado, pero ya tienen una comprensión global del idioma muy aceptable.
  5. Son capaces de construir frases con distintos tiempos verbales. Su vocabulario es bastante amplio.6 AÑOS
  6. Pueden identificar el pasado y el presente continuo de los principales verbos, además de expresar frases interrogativas, negativas y subordinadas.

Fuente: crecerfeliz.es

 

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