Uno de los mayores atractivos de WhatsApp son los grupos. Esas conversaciones grupales en las que nos enfrascamos a diario, se han convertido en algo cotidiano de nuestras vidas. Los grupos de WhatsApp pueden ser muy útiles para amigos, compañeros de colegio, trabajo, familias o también para quienes necesiten ‘conversar’ sobre un tema a la vez. Pero también pueden convertirse en un centro de malentendidos y, sobre todo, una gran pérdida de tiempo.

¿Cómo pueden hacer nuestros hijos un buen uso de los grupos de WhatsApp? He aquí unas sugerencias de comportamiento en grupos de WhatsApp para nuestros hijos, y por qué no, para nosotros 🙂

Pregunta antes de añadir a alguien. Hay quienes prefieren no estar en grupos de WhatsApp, por lo que antes de añadir a alguien a un grupo es importante preguntarle en una conversación privada. También hay una nueva opción que permite al crear un grupo enviar un link con invitación a unirse, en vez de añadir a una persona directamente.

Durante las horas de clase, estudio o trabajo evita enviar mensajes irrelevantes. Interrumpen el día y cansan a los demás integrantes del grupo que en ese momento están atendiendo a sus obligaciones. No hay peor cosa que las notificaciones incesantes: por eso te puede ayudar en la configuración de algunos grupos silenciar sus notificaciones.

¿No es un mensaje para todos? ¡Entonces no utilices un grupo! Los grupos de WhatsApp son para cosas que conciernen a todos los participantes. Evita empezar una conversación que sabes que solo atañe a uno o pocos participantes; y si es otra persona la que ha iniciado la conversación individual dentro de un grupo, abre una conversación individual con ella y hablad de vuestras cosas sin molestar al resto. Para enviar información o avisos son de gran utilidad  (y a veces poco utilizadas) las listas de difusión.

Una llamada vale más que mil WhatsApps. Las grandes noticias es mejor darlas en persona, pero si por cualquier motivo es imposible, llama y cuéntaselo de viva voz. Y si eso tampoco puede ser: abre una conversación individual y coméntaselo en privado. Si es algo que quieres comunicar de forma grupal, asegúrate que en ese grupo está toda la gente que quieres que sepa tu noticia, para que nadie se pueda sentir ofendido o molesto.

Cuida el uso de las palabras y los emoticonos. El lenguaje te puede jugar malas pasadas… ¡hasta los emojis pueden malinterpretarse! Hay diccionarios de emoticonos y estudios con rankings de los emojis más usados, como este de la Universidad de Michigan (el emoticono de llorar de risa es el más utilizado en todo el mundo, salvo en Francia, donde el más usado es el corazón). Y, por supuesto, da siempre las gracias y pide las cosas por favor. Aunque con sentido común. No hace falta que la respuesta sean 256 mensajes de ‘¡Gracias!’.

¿Estás enfadado? Mejor guarda el móvil. No hay peor mensaje que ese que has escrito cuando estabas enfadado, y más si es en un grupo. Tampoco es muy recomendable hablar sobre temas opinables que no son el objeto del grupo: por ejemplo, enviar chistes sobre temas políticos o deportivos que pudieran causar conflicto o polémica entre los integrantes.

Evita reenviar mensajes de manera automática. ¿No te ha ocurrido alguna vez que has reenviado algo sin leerlo y luego se ha descubierto que era mentira? Desconfía de algunos mensajes y especialmente de esos que te dicen que se lo debes reenviar a 10 personas o que te ha tocado un vale de 100 € en una tienda muy conocida.

El silencio tras el doble check azul: no lo malinterpretes. En todos los grupos hay gente más participativa que otra, y si a eso le sumamos la  inmediatez en la respuesta a la que nos hemos malacostumbrado, esto puede generar malentendidos absurdos. Que alguien no participe, en un momento determinado, no es razón para molestarse. Debemos promover el derecho a la desconexión, que puede ser facilitado desactivando el doble check o confirmación de lectura (así nadie sabrá si has leído su mensaje y no te sentirás presionado a contestar inmediatamente).

Consulta antes de enviar fotos o vídeos de otras personas. Fotos, vídeos o cualquier material que pueda ser enviado por un grupo de WhatsApp es susceptible de ser guardado, usado o difundido por cualquier persona que esté dentro de ese grupo. Hay que tener especial cuidado con lo que se envía en un grupo, sobre todo si este cuenta con un número elevado de participantes y no conoces (bien) a todos.

Huye de los grupos en los que no quieras estar. A veces eres tú el que no quieres seguir estando y a veces son otros los que se van. Cuando alguien se salga de un grupo no saques conclusiones que puedan llevar a equívocos. Si quieres saber por qué una persona ha abandonado un grupo, pregúntale por privado, pero tampoco le atosigues.

Practica el detox de grupos inactivos. Es saludable hacer, de vez en cuando, una ‘limpieza’ de grupos de WhatsApp. La aplicación no hace fácil saber en cuántos grupos estás, pero puedes dedicarle un rato a contarlos y borrar los que ya no utilizas. Además, si eres el administrador de un grupo, es bueno eliminarlo cuando terminó la finalidad para la que se creó (por ejemplo, la organización de una fiesta de cumpleaños sorpresa).

Artículo originalmente publicado en la página empantallados.com

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