El AMOR es ingrediente principal en el desarrollo del cerebro de tu bebé.

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Encontramos este artículo sobre el desarrollo del bebé con información que les puede ser de interés:

El período más importante en el desarrollo del cerebro de un niño es la etapa comprendida entre los 0 y los 6 años. A su vez, algo que no se nos puede olvidar es que es a lo largo del primer año de vida donde asentará gran parte de su Inteligencia Emocional.

El modo en que interaccionemos con el recién nacido,  y la forma en que apliquemos nuestro estilo de crianza a lo largo de estas primeras etapas, garantizará una correcta maduración y la capacidad de ese niño para ser feliz y convertirse en un adulto que a su vez, sepa aportar felicidad.

Sabemos que es toda una responsabilidad, no hay duda, que ante nosotros se alza todo un mundo de necesidades y de detalles que es necesario gestionar de forma adecuada. Para lograrlo, nos será de gran utilidad comprender cómo se produce la maduración cerebral de nuestros hijos.

Es un proceso tan fascinante como maravilloso.

El cerebro madura de dentro a fuera y de detrás hacia delante.

Parece extraño pero así es. El cerebro de un recién nacido, como ya sabemos, es aún muy inmaduro cuando llega al mundo. Necesita terminar de asentar estructuras, de establecer conexiones y de dar forma a esas áreas cerebrales donde se regirán procesos tan básicos como la comunicación, el movimiento, la coordinación, el proceso de la información, la resolución de problemas…

Es algo muy delicado, veámoslo detalladamente.

Hasta los 3 años tendrá el doble de sinapsis que en la edad adulta

Desde la concepción hasta los tres años de edad, el cerebro de un niño se somete a una cantidad impresionante de cambios. Las sinapsis, es decir, la conectividad entre neuronas va desde un nivel casi insignificante desde el nacimiento, hasta que a los 3 años se alcanza el máximo esplendor. Nunca más volverá a repetirse un momento así. 

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Y para que ello sea posible, no lo olvidemos, es necesario que el niño experimente las máximas  interacciones con el medio que le rodea, con sus padres, con el poder del afecto, la comunicación, los estímulos ambientales…

De dentro afuera y de detrás hacia delante

El cerebro humano consta de tres partes. La primera de ella es esa área que conecta la médula espinal con el cerebro superior. El recién nacido cuenta solo con esta estructura en un estado maduro: gracias a ella controla los reflejos y los procesos involuntarios como la respiración y el ritmo cardíaco.

  • Detrás del tronco cerebral y por debajo de la parte superior del cerebro está el cerebelo, implicado en el equilibrio y la coordinación. Una parte que irá asentando con lentitud pero de forma constante.
  • El bebé irá madurando día a día hasta llegar a esas áreas frontales establecidas en la corteza o el neocórtex, involucradas en procesos superiores como la memoria, el aprendizaje, la toma de decisiones, la resolución de problemas, la planificación…

Ahora bien, es en el interior del cerebro humano  donde se halla la auténtica magia. Es ahí donde halla esa brújula excepcional que rige nuestro mundo emocional. Estructuras  como el sistema límbico, la amígdala o el hipocampo son áreas muy primitivas, que regulan TODO el comportamiento del bebé. Es ahí donde se hallan sus miedos, sus necesidad de protección, sus desconsuelos, su capacidad de aprender lo que es el amor, el cariño…

Si somos capaces de favorecer un amor constante, seguro y pleno en el bebé, garantizaremos un adecuado desarrollo cerebral. No podemos olvidar que la organización del cerebro se basa ante todo en nuestras experiencias tempranas.

El AMOR, los hábitos y la crianza afectuosa estimulan las sinapsis

Nuestros genes son los que permiten que el cerebro pueda reorganizarse en base a las experiencias que recibe del entorno. Si estas son positivas, estimulantes y afectuosas la actividad neuronal aumenta libre de posibles enemigos como puede ser el estrés y el miedo.

  • Por otro lado, el uso repetido y la interacción constante con el medio son canales externos que dan fortaleza interna, que generan las sinapsis.
  • Por ello, es importante recordar que para favorecer esa conectividad positiva es necesario que seamos constantes y que nuestro estilo de crianza sea siempre el mismo.
  • De nada sirve, por ejemplo, atender el llanto del bebé durante los 6 primeros meses de vida y después, dejar de hacerlo porque pensamos que es momento de que “madure”, de que se haga mayor y entienda que debe aprender a estar solo.

Hasta los 3 años un niño no asentará el patrón del sueño, ni habrán madurado en él muchos de esos procesos neurológicos con los que sentirse completamente seguro por las noches. Necesita nuestra cercanía.

Momentos clave en el desarrollo del cerebro de un bebé

  • 3-6 meses: La mielina comienza a aparecer en los axones de algunas neuronas durante el segundo trimestre. Este proceso – llamado mielinización – continúa hasta la adolescencia y permitirá al niño procesar más rápido la información.
  • 6-9 meses: la corteza cerebral del bebé empieza ya a desarrollarse y a adquirir potencialidad: interaccionará mucho más con nosotros.
  • Primer año: el cerebelo tripicla su tamaño, el lóbulo frontal y temporal adquieren ya predominancia y los niños empiezan a moverse con más seguridad iniciando ya un interés más intenso en la comunicación.
  • Los dos años: los cambios más intensos acontecen en esas áreas cerebrales relacionadas con el lenguaje.
  • Los tres años: es la edad mágica en todo niño. La densidad sináptica en la corteza prefrontal alcanza su máximo esplendor, de hecho triplica a la de un adulto. Su único interés es aprender, relacionarse y descubrir el mundo de tu mano.

Si lo guiamos a través del amor y el respeto, estaremos garantizando que sea un niño emocionalmente más fuerte.

Artículo originalmente publicado en la página “Eres Mamá” bajo el título “El cerebro del bebé madura de dentro a fuera y la clave está en el AMOR”.

Educar en el “dolor”

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Enviado por Edith González – maestra de Desarrollo Humano II en secundaria.

¿Qué pueden hacer los padres de familia para educar en el dolor a sus hijos?

El Dolor forma parte de la vida de las personas, en cualquier momento de nuestra existencia nos tendremos que enfrentar con algún tipo de experiencia dolorosa. El dolor puede ser físico o emocional, el dolor físico es fácil de percibir y expresar ya que se centra en una parte del cuerpo la cual podemos identificar y acudiendo con un especialista se puede tratar, controlar y por lo general desaparecer. El dolor emocional es mas difícil de percibir y sobre todo de explicar no se ubica en ningún lugar del cuerpo físico y tratarlo, controlarlo y aliviarlo conlleva un esfuerzo que nadie mas que la persona que lo padece lo puede realizar es por eso que es mas difícil de curar.

La educación que damos los padres a los hijos por lo general esta basada en eliminar todo lo que puede llegar a ser doloroso para ellos, los padres tenemos la creencia un poco basada en las tradiciones y nuestra cultura de que somos los responsables de la felicidad de nuestros hijos y que mientras mas momentos de felicidad les proporcionemos mejores padres seremos, y aunque esto es cierto (hasta cierto punto) no debemos olvidar que el dolor es parte del crecimiento y de la educación que debemos proporcionarles.

Yo considero que es necesario enseñarles a nuestros hijos a vivir sus propias experiencias, tomando ellos (a medida de que esto sea posible y de acuerdo a su edad) sus propias decisiones y enseñándoles a hacerse responsables por las consecuencias de sus actos, nosotros debemos estar ahí para apoyarlos sin juzgarlos, pero siempre atentos a sus sentimientos, los niños tienen que aprender a expresar lo que sienten sin temor, de esta manera ellos serán consientes de sus sentimientos y este es el primer paso para afrontarlos, vivir la experiencia consientes de lo que estamos sintiendo es lo que nos generará experiencia ante la vida.

Los padres debemos enseñar a nuestros hijos que los episodios de dolor por los que se atraviesan como pueden ser enfermedades o la pérdida de seres queridos no son “castigos” que Dios nos da, mas bien debemos de hacerles ver que estos dolores son parte de la naturaleza humana, que la muerte es algo por lo que todos vamos a pasar tarde o temprano, de este modo no se generaran sentimientos de culpa, miedo o resentimientos.

Termino con una frase de Jodorowsky (1929) quien nos recuerda que estar totalmente en el dolor es estar iluminado, pues estar iluminado equivale a vivir exactamente lo que se está viviendo en ese momento; entrar profundamente en uno mismo. Es ser consciente de todo lo que se siente en el momento presente.

¡Felices Pascuas!

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Dios es el Amor infinito que no permite la muerte del amado…
Resurrección es el triunfo de la misericordia divina llena de vida divina al hombre; es el beso de Dios a las heridas de muerte del hombre, asumidas por el Hijo amado hasta la muerte de Cruz.
Resurrección es Dios Padre, que acoge en sus brazos la humanidad muerta del Hijo amado y la besa, dándole vida. Así el Hijo recupera la humanidad en la que se encarna como humanidad purificada.
Cruz: Dios mío, por qué m…e has abandonado?
Resurrección: Jamás dejaré abandonada la humanidad del Hijo, empapada de amor por el hombre; beso sus heridas del costado e infundo vida eterna.
La resurrección es recuperación de la humanidad muerta, pero en el interior de Dios, en medio de la relación Padre, Hijo y Espíritu; por lo tanto esa humanidad ahora está llena de divinidad, de gloria de poder…
Quien toque esa humanidad del verbo, ahora queda contagiado de Espíritu… Y eso sucede en los sacramentos; que son sacramento del cuerpo resucitado del Señor…
Resurrección es el comienzo del fin del mundo; es decir el comienzo definitivo del mundo tocado que estaba paralizado por el pecado…
La resurrección de Jesús fue el primer momento de la nueva creación. Nada de lo que hemos visto hasta ahora tendrá comparación con lo que veremos…
Resucitados con Cristo: humanidad nueva, creadora de la historia… cirios pascuales encendidos, capaces de actualizar el pasado y anticipar el futuro colmado de dicha.
La resurrección está dentro de ti; solo te falta dar el paso final en el trance de la muerte física. Cuando eso ocurra, Dios tomará tu cuerpo sin vida, besado anticipadamente en la humanidad de Cristo y te dará vida eternamente feliz.
Atrévete a vivir como un resucitado, atrévete a resucitar en Cristo Jesús, atrévete a decirlo al mundo con tu vida.
FELICES PASCUAS DE RESURRECCIÓN
P. Álvaro del Carmen

San Valentín, día del amor y la amistad

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Enviado por Miss Diana Ramos – Directora General

Este día de San Valentín, día del amor y la amistad, y muchos medios de comunicación publican anuncios, ofertas y cosas que regalarle a los amigos, al esposo o al novio.

Hoy quiero reflexionar a través de un cuento sobre el sentido de la amistad y su verdadero significado, que nada tiene con la cuestión material, sino con ese cariño, ese apreciarse que promueve un dar, un darse y para ello es necesario encontrarse y conversar.

Cuento de Paulo Coello

Un hombre, su caballo y su perro iban por una carretera.

Cuando pasaban cerca de un árbol enorme cayó un rayo y los tres murieron fulminados. Pero el hombre no se dio cuenta de que ya había abandonado este mundo, y prosiguió su camino con sus dos animales (a veces los muertos tardan un cierto tiempo antes de ser conscientes de su nueva condición).

La carretera era muy larga y colina arriba. El sol era muy intenso, y ellos estaban sudados y sedientos. En una curva del camino vieron un magnifico portal de mármol, que conducía a una plaza pavimentada con adoquines de oro.

El caminante se dirigió al hombre que custodiaba la entrada y entabló con él, el siguiente diálogo:

– Buenos días.
- Buenos días – Respondió el guardián.
- ¿Cómo se llama este lugar tan bonito?
- Esto es el Cielo. 
- ¡Qué bien que hayamos llegado al Cielo, porque estamos sedientos!
- Usted puede entrar y beber tanta agua como quiera.

Y el guardián señaló la fuente.

– Pero mi caballo y mi perro también tienen sed…
- Lo siento mucho – Dijo el guardián- pero aquí no se permite la entrada a los animales.

El hombre se levantó con gran disgusto, puesto que tenía muchísima sed, pero no pensaba beber solo. Dio las gracias al guardián y siguió adelante. Después de caminar un buen rato cuesta arriba, ya exhaustos los tres, llegaron a otro sitio, cuya entrada estaba marcada por una puerta vieja que daba a un camino de tierra rodeado de árboles. A la sombra de uno de los árboles había un hombre echado, con la cabeza cubierta por un sombrero. Posiblemente dormía.

– Buenos días – dijo el caminante.
- El hombre respondió con un gesto de la cabeza.
- Tenemos mucha sed, mi caballo, mi perro y yo
- Hay una fuente entre aquellas rocas – dijo el hombre, indicando 
el lugar. Podéis beber toda el agua como queráis.
- El hombre, el caballo y el perro fueron a la fuente y calmaron 
su sed.

El caminante volvió atrás para dar las gracias al hombre.

– Podéis volver siempre que queráis – Le respondió éste.
- A propósito ¿Cómo se llama este lugar?- preguntó el hombre.
- EL CIELO. 
- ¿El Cielo?
- ¿Sí?
- Pero si el guardián del portal de mármol me ha dicho que aquello 
era el Cielo!.
- Aquello no era el Cielo. Era el Infierno – contestó el guardián.

El caminante quedó perplejo.
- ¡Deberíais prohibir que utilicen vuestro nombre! ¡Esta información falsa debe provocar grandes confusiones! – advirtió el hombre.

¡De ninguna manera!-increpó el hombre – En realidad, nos hacen un gran favor, porque allí se quedan todos los que son capaces de abandonar sus mejores amigos.

Hermoso verdad!,

Ser amigo de verdad no es fácil, pero vale la pena el esfuerzo. Es un gozo tener amigos de verdad: estar con ellos, charlar, ayudarle o ser ayudado y disfrutar y alegrase con ellos ¡poder contar con ellos! Aunque cueste, vale la pena el esfuerzo que requiere ser un amigo.

La generosidad nos ayuda y facilita el dar que es esencial en la amistad. El amigo de verdad es generoso y da. Da sus cualidades, su tiempo, sus posesiones, sus energías, sus saberes. Y lo hace para procurar ayudar eficazmente al amigo.

La amistad es tan importante para el desarrollo humano, su estabilidad y el mejoramiento de la sociedad que es un verdadero valor, que debemos cuidar y fomentar.

Jamás abandones a tus verdaderos Amigos aunque eso te produzca inconvenientes personales. Si ellos han estado dándote su amor y compañía has contraído una deuda: “No abandonarlos nunca”, porque:

Hacer un Amigo es una Gracia

Tener un amigo es un Don

Conservar un Amigo es una Virtud

Ser un Amigo es un Honor

Los abuelos

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“Son el tesoro e inspiración para la fe, la familia y la sociedad.”
Papa Francisco l

La protección, el cariño que demuestran y el amor incondicional de los abuelos  es incomparable. Sus historias son tesoros puestos en palabras que nos dan a las generaciones más jóvenes un sentido de identidad.

Tener a nuestros padres con nosotros es una bendición, pero para los niños son, inspiración, ejemplo y en ocasiones “complicidad”. Y es que para un niño, sus abuelos son la base de su historia personal. Todo ser humano tiene la curiosidad de conocer sus raíces, su historia, de dónde viene, y los abuelos representan el conocimiento y la parte de su pasado que darán forma  a su vida.

Los abuelos son magníficos compañeros de juego. Los niños a través del juego aprenden a relacionarse, a convivir, a pensar, a respetar reglas, a esperar su turno, a ser pacientes. El juego une, entretiene y divierte. Los niños encuentran en ellos, a los amigos, a los compañeros ideales capaces de reír y disfrutar sus fantasías con paciencia , con esa sabiduría para enseñar que solo el tiempo otorga, dados con cuidado y con esmero, fruto de un gran amor.

Los abuelos son paternidad con experiencia. Gracias a los años de vivencias y experiencias personales, los abuelos nos aventajan en sabiduría, por lo que debemos aprovecharla y aprender de ellos escuchando, preguntando y guardando sus palabras en el corazón.

Los abuelos son, confidentes y consejeros. Los niños  los ven como las personas con quienes pueden hablar de esos temas  “importantes” y que según ellos, sus padres no entenderían. Los abuelos, gracias a los años que han vivido y a su experiencia con sus propios hijos, saben ponerse “al nivel” de los niños y explicarles los temas de forma sencilla y entretenida.  Con los adolescentes, pueden hablar de temas que con sus padres  tal vez no se atreverían  tratar, lo que da una importancia trascendente y complementaria en la formación de nuestros hijos.

Los abuelos son los excelentes intermediarios entre padres e hijos cuando se presenta algún conflicto, mediando con objetividad pero con un profundo amor tanto a padres como nietos.

No sólo se benefician los nietos de la relación con sus abuelos, pues también éstos le dan un nuevo sentido a su vida, no sólo por la continuidad de la familia, sino porque será como revivir esa época cuando ellos eran padres, sólo que sin el trabajo que éste conlleva por lo que es más fácil de disfrutarlos.

No hay duda que unos buenos abuelos son el tesoro más grande que tenemos,  porque antes que nada son nuestros padres y maravillosos referentes para nuestros hijos, es por ello que debemos acrisolarlos y cuidarlos pues sus enseñanzas y recuerdo, permanecerán y trascenderán durante toda  la vida y la vida de nuestros hijos. ¡Que Dios  los bendiga  por siempre!

Enviado por Miss Rocío Reyna – Miss de Preprimaria

Celebrando el Amor

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Enviado por el P.  Álvaro Masís – Capellán de Discovery School

 

Queridos hermanos  Comunidad Discovery:

Los saludo con el mejor deseo de bien,  la felicidad.

Aprovecho el ambiente generalizado marcado por la festividad del día del amor y la amistad, para saludarlos con la esperanza  de que Dios les acompañe en la búsqueda de paz.

Hoy  muchas personas celebran el amor. Quiero compartir con ustedes esa pequeña-gran palabra formada por cuatro letras es todo un misterio que vale la pena reconocer.

1.- Amor es vida…
Empiezo por algo simple, la frase de un canto: “amor es vida, vida es alegría, quien nunca amó vivió sin ilusión…”
Quizá una de las relaciones más significativas de la palabra Amor, tiene que ver con la palabra “Vida”. San Juan en 1 Jn.  4, 12 escribe: “A Dios no lo ha visto nadie jamás; pero si nos amamos unos a otros, Dios está entre nosotros y su amor ha llegado a su plenitud en nosotros”.

Todo aquel que ama es portador de la vida. La  vida no se debe reducir  al  aliento vital o al  cúmulo de células; la vida es darse, entregar lo mejor de nosotros mismos, es un don de Dios que nos capacita para entrar en comunión con los otros; con otras palabras: no es lo mismo vivir, que vivir de manera significativa.

Los seguidores de Jesucristo creemos que todo amor verdadero viene de Dios, porque “Dios es amor: el que permanece en el amor permanece en Dios y Dios en él” (1 Jn. 4, 16). Vivir siendo existencialmente significativos supone entrar en comunión con los demás, estar dispuestos reconocer que todos somos hermanos.  

2.- Aprender a amar:
Los alumnos de un colegio constantemente hablan de las tareas que dejan los maestros. El valor de una tarea está en la posibilidad que da a quien la realiza de mostrar el nivel de compromiso con el aprendizaje.

A lo largo de la vida aparecen miles y millones de tareas, todas resumidas en una sola palabra: amar.

Aprender a amar es el resultado de aprender a amarse. Dicen que nadie da lo que no tiene. Pienso  que nunca debemos quitarle importancia a dos movimientos que definen nuestra vida: amar y ser amados. Para amar adecuadamente, primero debemos reconocer que somos amados por alguien, en primer lugar por Dios; en este sentido san Agustín de Hipona oraba de esta manera: “Mírame, Señor, para que pueda amarte”, en realidad solo en el reconocimiento del amor de Dios podemos sentirnos capacitados para amar.

En el constante aprendizaje del amor tiene un importante papel el afecto, la palabra, la formación en actitudes y la búsqueda de la verdad.

3.- Amor y verdad.
Un maestro de Antropología filosófica nos decía: “La peor mentira es la que uno se dice a sí mismo”. ¡Qué acertado¡ Nada  tan falso como engañarse a uno mismo. Algunas veces creemos que amamos o que nos aman y estamos equivocados, pues no siempre que alguien dice que ama es real.  No es tan complicado saber si amamos o nos aman, pues el amor se puede reconocer en el compromiso, la responsabilidad, la donación al otro, el respeto… “Si uno dice «Yo amo a Dios», y odia a su hermano, es un mentiroso. Si no ama a su hermano, a quien ve, no puede amar a Dios, a quien no ve (1 Jn. 4, 20).

Realmente podemos comprobar cuando una relación humana está basada en el amor. Nos pueden iluminar mucho las palabras  del Apóstol  San Pablo: “Aunque yo hablara todas las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo amor, soy como una campana que resuena o un platillo que retiñe.  Aunque tuviera el don de la profecía y conociera todos los misterios y toda la ciencia, aunque tuviera toda la fe, una fe capaz de trasladar montañas, si no tengo amor, no soy nada. Aunque repartiera todos mis bienes para alimentar a los pobres y entregara mi cuerpo a las llamas, si no tengo amor, no me sirve para nada.

El amor es paciente, es servicial; el amor no es envidioso, no hace alarde, no se envanece, no procede con bajeza, no busca su propio interés, no se irrita, no tienen en cuenta el mal recibido, no se alegra de la injusticia, sino que se regocija con la verdad.  El amor todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.

El amor no pasará jamás (…) En una palabra, ahora existen tres cosas: la fe, la esperanza y el amor, pero la más grande todas es el amor” (I Corintios 13, 1-8.13).

4.- Amor-Verdad-Felicidad.
Me gustan juntas estas tres palabras; me parece que son un camino y se pueden convertir en todo un proyecto de vida. Jesús dijo: “La verdad los hará libres” (Jn. 8, 32).  Cuando leo esta frase, me gusta añadir: Y la libertad los hará felices…

Escribo esto porque creo que, efectivamente, no hay otra manera de escalar hacia la libertad sino a través de la verdad; entre más caminemos en la verdad, más libres seremos. Pero además, no podremos llegar a la verdadera felicidad sin transitar por la libertad. Las personas auténticamente libres aman mejor. Por eso algunas veces, siguiendo el pensamiento de San Agustín, yo he recomendado a las personas que tienen relaciones destructivas que reflexionen en  una frese muy fácil de comprender y a la vez muy profunda: “El amor  no se le mendiga a nadie, solo a Dios”. Definitivamente la mejor manera de vivir y de amar es desde la libertad interior, camino seguro a la Felicidad…

Algún día, al final de nuestra vida, Aquél que es Absolutamente Justo, Jesucristo nuestro Señor, NOS JUZGARÁ EN EL AMOR…

Mientras llegue el encuentro definitivo con Dios, el más bello que hayamos podido imaginar, recordemos que si la tentación en la tarea de amar es ser calculadores y egoístas nos pueden ayudar mucho las frases lapidarias de San Agustín que le regalo en este día del Amor y la amistad:
• “La medida del amor es amar sin medida”.
“Tu amor es tu peso; pesas tanto cuanto amas. Amas mucho, pesas poco”.
A todo aquel que intenta amar al estilo de Cristo. ¡Muchas felicidades!

Con mis bendiciones,

P.  Álvaro del Carmen Masís Solano.

La libertad de los hijos

Enviado por Diana Ramos

el amor, la autoridad y la libertad

Uno de los valores y virtudes que estaremos reflexionando en Discovery School el próximo mes de mayo es la autonomía, muy relacionada con la libertad, ya que sin ésta es difícil que podamos ser independientes.
Tomás Melendo Granados es  Doctor en Ciencias de la Educación y Doctor en Filosofía, realizó sus estudios superiores en la Universidad de Navarra, ha escrito más de 40 libros y publicado un centenar de artículos para revistas. Su especialidad: La familia, aquí les comparto este interesante artículo sobre la Libertad de los hijos.

La libertad de los hijos
En bastantes ocasiones he expuesto por extenso que educar cabalmente a nuestros hijos se reduce, en fin de cuentas, a «enseñarles a amar a los demás y poner en sordina el propio yo». Y en muchas otras —pues en el fondo vienen a coincidir, en cuanto se advierte que el acto más propio de la libertad es el amor—, que la educación consiste en fomentar progresivamente, en la mayor medida admitida en cada caso, la libertad de quienes están a nuestro cargo.

No puedo detenerme a exponer por extenso hasta qué punto el amor es, en definitiva, el objetivo terminal y exclusivo de toda vida humana. Somos, cada uno de nosotros, un ser-para-el-amor (y, más todavía, para-el-Amor); y cuanto en nuestra vida no acabe por transformarse en amor cabal, genuino, no solo resulta inútil, sino, en la mayoría de los casos, perjudicial.

Ni tampoco a hacer ver (aunque algo diré un poco más tarde) cómo, considerando la cuestión a fondo y con radicalidad, el único sentido de la libertad humana es el amor y, por ende, el compromiso y la entrega.

Intentaré, por tanto, explicarme dentro de los límites de que dispongo.

Volviendo del revés afirmaciones célebres de Hegel y otros filósofos, Kierkegaard demostró cómo la existencia de Dios no solo no es incompatible con la libertad humana, sino que, muy al contrario, esa libertad constituye la prueba más clara de que hay un Dios omnipotente.

Las razones que aduce no son muy distintas a las que expuso Tomás de Aquino, anticipándose a las objeciones de Occam. El filósofo medieval viene a decir, con certera sencillez, que supone mucho más poder crear realidades capaces de obrar por sí mismas —y, en la cumbre, libremente—, que dar «vida» (¿?) a una especie de títeres movidos única y meramente por su Artífice.

Kierkegaard acentúa el sentido de la libertad creada, y se apoya con eficacia en ella para mostrar la grandeza del Dios creador. En definitiva, resume, solo el Omnipotente puede crear seres libres. Y Cardona comenta: «Cuanto más perfecta es una causa, tanto más autónomos son sus efectos, más les participa su propia perfección, también causal: así, los padres que de tal modo educan a sus hijos, que les hacen capaces de valerse por sí mismos; así, el maestro que no solo hace discípulos, sino maestros».

Y agrega, de inmediato, el corolario que más interesa resaltar: «Todo defecto de causalidad genera dependencia (en toda relación afectiva y educativa esto habría de tenerse muy en cuenta)».

Tan en cuenta, añado yo, que hacer ¡y mantener! a los hijos «dependientes» del padre o de la madre (o de ambos en común) puede considerarse como el mayor fracaso en su labor educativa.

Los padres, sin renunciar en absoluto al cariño derivado de la consanguinidad con sus hijos, han de aprender a amarlos —también y sobre todo— por su condición de personas, o, si se prefiere, pues viene a ser idéntico, por el hecho mucho más radical de ser hijos de Dios.

En la práctica, por tanto, la primera tarea que se impone a los padres (también esta vez desde el punto de vista de naturaleza y, en muchos casos, temporal) es la de ir enriqueciendo el amor natural a cada hijo por ser suyo con el amor electivo derivado de su condición de persona (hijo de Dios): perder protagonismo —como antes apuntaba— en beneficio del amado; instaurar la primacía radical y concluyente del tú.

Porque solo cuando aprendan a percibir sin reservas al hijo como distinto de ellos, como persona individual e irrepetible, con un destino exclusivo de amor en Dios y unas vías para llegar hasta Él únicas, no intercambiables… ¡y que nadie puede recorrer en su lugar!, estarán en condiciones de comprender el significado genuino de la libertad de esos hijos y, por ende, la necesidad de que sean ellos quienes, cuanto antes, emprendan por sí mismos el itinerario que los encaminará, con ayuda de la gracia, hasta el seno mismo de la Trinidad Beatísima.

“Los padres son los primeros y principales educadores de sus hijos. Su tarea empieza en la concepción del hijo y su labor se prolonga durante toda la vida…”  Por eso importa la familia.