La satisfacción que nos da el esfuerzo

class-2017

Compartimos las sentidad palabras de algunos de los discursos de graduación y despedida de miembros de nuestra comunidad durante las graduaciones y ceremonias de terminación de éste ciclo escolar. Convencidos estamos que la satisfacción del esfuerzo y el trabajo bien hecho les acompañará siempre.

 

Andrés Buhler Appendini – Graduado de Preparatoria

 

Muchachos, felicidades por el esfuerzo que han hecho y que ha sido posible por su presencia, su trabajo y su constancia; “Empezar es de muchos, pero terminar es de pocos¨.

Honorables miembros del Presídium, autoridades de Discovery School, personal de la escuela, padres de familia, invitados y queridos graduados:

Da mucha satisfacción y orgullo entregar a 17 alumnos, ya mayores de edad, que hoy terminan un ciclo en su vida e inician otro, y en el que tienen frente a Uds. un documento en blanco donde son los protagonistas y únicos responsables ante los nuevos retos.

Es para mí una gran responsabilidad representar a los padres de familia, porque estoy consciente de que así como cada uno de Uds. es único e irrepetible, únicos e irrepetibles son los objetivos de cada papá. Sin embargo, todos los papás tenemos un deseo compartido: que sean FELICES.

¿Y que se requiere para ser felices?

Descubrir su misión individual, para qué están aquí (escuchen su voz interior) y conviértanla en una brújula para poder alcanzarla y realizarla. Su misión está enmarcada por El AMOR. Dios los pensó desde el AMOR, y es un AMOR en tanto a lo que los define más profundamente como personas: el amor como capacidad de conocer y de querer; no en cuanto a expresión de sentimientos, sino el amor como la capacidad y el acto de voluntad de procurar su propio bien y el bien de los demás, su propia mejora y la mejora de los demás.

Y, ¿por qué para ser felices necesitan realizar está misión de cada uno de Uds.? Para lograr su plenitud personal. Así, la felicidad no será una meta, sino un proceso continuo; un saberse en el camino, a pesar de ó en adición a lo que enfrenten cada día.

Este trayecto se va construyendo a base de intensidad, de intencionalidad, de profesionalismo, de calidad, de disponibilidad, de cuidado de los detalles y de sentido de vida. Una misión personal y única. Abrácenla con fuerza y que se convierta en la guía que dé SENTIDO a su vida y así no cualquier desafío los va a tambalear. Una misión que sustente su proyecto de vida, con poder transformador.

Este tiempo es de Uds., este tiempo es su VIDA. Ahora sí tienen el tiempo en sus manos y la oportunidad de dirigir su propia vida. Una oportunidad para SER y hacer. Que este tiempo lo dirija una brújula y no un reloj. Una brújula que servirá de herramienta que les ayude a dar importancia:

*al tiempo de calidad y no al tiempo cronológico

*a los principios, antes que a los programas

*a hacer las cosas correctas y no nada más a hacerlas de manera correcta

*a basarse en las prioridades, antes que en las actividades

*a reflexionar antes de reaccionar

*a dar prioridad a las personas y no a las agendas o a las tareas

*a centrarse en los valores, porque son los que guiarán sus elecciones y acciones

… en fin, a hacer uso de su libertad interior para vivir con congruencia y UN día a la vez, hoy por hoy, porque ese HOY es lo único que tienen aunque cuenten, por supuesto, con una visión de futuro. El hoy en inglés es “present” y “present” también significa regalo. Y la vida es el regalo por excelencia que han tenido el privilegio de recibir, y es para siempre. No lo olviden.

Transiten por este camino con base en un criterio de lo que está bien y de lo que está mal; guíense por criterios rectos. Establezcan ese código que dé la pauta y ríjanse por convicciones; por razones poderosas y verdaderas que fortalezcan su libertad, los hagan dueños de Uds. mismos y les permitan la construcción de un mundo mejor. Lo que importa es el bien, no importa el trabajo que les cueste o el esfuerzo que les represente. Esto es de dentro hacia afuera, profesionalizando lo ordinario, lo propio, lo de todos los días, lo que les toca a cada una de Uds. vivir. Hagan lo ordinario, extraordinariamente bien y así serán verdaderos líderes que promuevan una auténtica transformación basada en lo que permanece.

Se van de aquí con toda una variedad de conocimientos, habilidades y actitudes (las trabajadas metas mensuales que están fundamentadas en valores). Es momento de emprender, empoderados por estos recursos y guiados por su brújula interior. Fortalecidos en el espíritu de lucha, fortalecidos en la esperanza, y fortalecidos en el amor; venciendo así las grandes limitaciones: no sé, no quiero, no puedo, para convertirlas en SI sé, si quiero y sí puedo. Aspiren a la grandeza humana.

Comparto también con sus papás el sentimiento de orgullo de Uds. y confianza en que han crecido en autonomía, por lo que ahora son responsables de Uds. mismos. Den su mejor respuesta. Y aunque esta nueva etapa no admite sustitutos porque nadie va a poder ocupar su lugar, aquí seguiremos sus papás y su familia (no están solos); ya no tomándolos de la mano como cuando eran chiquitos, sino como puerto seguro, celebrando siempre sus siguientes logros, para convertirse en lo mejor que pueden llegar a ser.

Gracias a la comunidad DS por ser parte de este proceso y apoyarnos para hacerlo posible, haciendo un reconocimiento importante a todo el personal de la escuela por su disposición, apoyo, entusiasmo y profesionalismo, y al equipo de profesores por su dedicación y compromiso, por estar implicados en la educación, y por ser personas en la lucha que, por lo mismo, pueden transmitirles sus conocimientos, más allá de su nivel académico.

Esto es lo que quiero expresarles; gracias por darme esta oportunidad que me honra, y que así como tantas otras manifestaciones de confianza y cariño, desde hace 18 años, agradezco profundamente junto con mi familia, desde nuestro corazón.

 

PDF escrito por Carmen Ceñal – Directora de Preparatoria con la DESCRIPCION DE ALUMNOS 2017

Mensaje de la Sra. Ana María Castelli – mamá de nuestra alumna Anna Re

Apenas empiezo a despertar de aquella noche de ensueño el 17 de junio. ¡¡Qué hermoso estuvo todo!! ¡Fue una noche memorable!
Los graduados tienen suficientes motivos para que su estancia en el Colegio Discovery sea imborrable y ellos ya lo han expresado en sus discursos, en su video, en sus rostros. No abandonan un colegio más…parten de un verdadero segundo hogar.
¿Los papás? Segura estoy de que también conservaremos la nostalgia por un largo tiempo y cuando circulemos por los alrededores del Colegio será inevitable sonreir.

¡¡Le mando un fuerte abrazo!!
Atentamente,
Lic. Ana María Castelli

 

Sebastián Alonso de Florida Ceballos – Alumno de 3o de Secundaria promovido a Preparatoria.

Dear graduates, friends, teachers and loving family members, I will talk to you today about one of the most amazing things in my life, being part of an amazing group, of extraordinary people who have made deep impact on me since the first time I met them. People with whom I’ve shared moments full of excitement, joy and enthusiasm.

Today I appear before you to talk about the pride and joy I feel by being part of this group since the beginnings of it, in it’s ups and downs, through everything we’ve accomplished, from rough and tough times which we’ve shared as one, to sweet and joyful victories not one of us didn’t taste.

This great group, as it has through the years, will evolve and change, bringing new people in, and say farewell to old friends. Yes, we shall take separate paths, that might connect one day, but today I also say goodbye and good luck to those who leave us to become greater, to accomplish what here they could not.

Some of us will stay in Discovery, and wave our hands as others disappear from our sight, but not from our warm memories. Memories of amazing adventures I hope we never forget. Travels to distant lands, amazing trips to camps, museums, and places where we shared experiences that made me understand something; that it was not the place I enjoyed the most, it was being in that place with my friends, laughing and having fun together, as a whole.

Even though we are all going to give such an important step, going to High School, leaving many things behind to move forward, some of us will have to do it alone, without old friends and teachers that push us so hard to reach our goals, but that’s part of growing, not the most glamorous part, but the one that throws us sky-high into success and transcendence, only remember not to forget where we all came from.

Up and off we go, nothing can stop us now but ourselves, our mean thoughts and doubts, and believing what the jealous make us think, chaining us to the ground. Just believe in yourself and you will accomplish great things.

Use all your gifts, find new ones, and get out there, shine, transcend, make new friends, earn it, dream it, fight, win, fall, get right up, make it last, make it worth it, make it right, make us proud.

Más fotografías en nuestra cuenta de Flickr.

Voluntad, motor del esfuerzo

voluntad

por Francisco Ugarte Corcuera

Sea como estrategia publicitaria o modus vivendi, la sociedad tiende a rechazar todo lo que suponga visos de trabajo arduo. La apuesta es por logros cómodos, sin sudor en la frente. ¿Es provechoso para el hombre un ambiente así, promotor de una voluntad distendida? Nuestro colaborador no se limita a analizar el fenómeno, revisa los pasos que sigue la voluntad y ofrece herramientas para facilitar ese autodominio que abre horizontes a la libertad.

La fuerza de voluntad hoy se encuentra devaluada. La ley del mínimo esfuerzo, en

cambio, está en alza; es frecuente que nos propongan como ideal obtener resultados sin empeño alguno.

Nos ofrecen, por ejemplo, aprender un idioma en pocas semanas y cómodamente, con esto se da a entender que el valor de la oferta radica en conseguir la meta sin hacer casi nada, con mínima intervención de la voluntad.

¿Es ésta una verdadera ventaja? Si pensamos en la persona de manera integral, la respuesta es no, pues se le priva de algo más importante que aprender un idioma: una voluntad que, gracias al ejercicio del esfuerzo, será capaz de afrontar retos valiosos.

UNA VOLUNTAD FUERTE GENERA BENEFICIOS

Cada vez que se esfuerza equilibradamente, la voluntad se fortalece —aumenta su capacidad—, como el atleta que entrena para superar sus marcas [1] . ¿Cuáles son, entonces, los beneficios de una voluntad fuerte?

  1. Camino para realizar proyectos

En innumerables ocasiones resulta más frecuente conseguir logros importantes — profesionales, sociales, familiares DEPORTIVOS, religiosos— gracias a una voluntad fuerte más que a una inteligencia brillante. La primera permite tomar decisiones comprometidas, superar dificultades, perseverar en la tarea comenzada, levantarse después de un fracaso y sobreponerse al desánimo. La inteligencia sola, sin ayuda de la voluntad, puede quedar desaprovechada.

  1. Mayor libertad

La voluntad fuerte nos hace más libres, si por libertad entendemos la capacidad de

autodeterminación, de elegir lo que conviene, de hacer lo que dicta la recta razón y no lo que sugieren nuestras emociones y sentimientos cuando están mal orientados. La fuerza de voluntad proporciona dominio de sí, capacidad de autocontrol, para depender de nosotros mismos más que de las circunstancias y el ambiente. Es, por tanto, condición para la madurez de la personalidad [2] .

  1. Personalidad coherente

Ajustar la propia vida a nuestras ideas, llevar a la práctica decisiones y alcanzar objetivos propuestos, sólo es posible si la voluntad cuenta con suficiente energía para responder a esas exigencias. La falta de unidad en la vida personal —pensar de un modo y actuar de otro— suele originarse en la voluntad débil. En el fondo, esas personas quisieran vivir como piensan, pero no lo consiguen porque su voluntad es lánguida, lo que acarrea frustración o fracaso, que suelen mitigar ajustando su modo de pensar a su estilo de vida: la justificación de quien no es capaz de vivir como piensa.

  1. Plenitud humana

Cuando la persona ve con claridad el sentido y fin de su vida, si tiene fuerza de voluntad, alcanza paulatinamente la plenitud mediante elecciones adecuadas y actos que hacen ser más, es decir, que la enriquecen y dilatan al incorporar valores derivados de sus elecciones y actos.

  1. Unidad de la persona

Recordemos que la persona humana es una unidad, los diversos estratos que la constituyen se interrelacionan, de modo que si crece en uno, se favorecen los demás. Es decir, si la voluntad se fortalece al esforzarse en cualquier nivel —físico, intelectual, espiritual, etcétera—, aumentará su capacidad para desempeñarse mejor en los otros.

La actividad deportiva ilustra con claridad esta idea: «El deporte nos da perfección. El buen deportista es el que está en forma, expresión profundamente filosófica: desde hace 2,300 años, forma en filosofía significa perfección. […] El mejor deportista no es quien tiene sólo la forma física, sino quien psicológica y anímicamente posee también perfección. Si falla en esto, de poco vale lo otro y viceversa. […] Dicho en otros términos: la perfección corporal se requiere para la perfección total del hombre. En la riqueza de la unidad humana, las virtudes necesitan y piden la colaboración del cuerpo y, por eso también, debe entrenarse al cuerpo por y para la virtud, del mismo modo que debe usarse la virtud también para mejorar el cuerpo» [3] .

UN DIAGNÓSTICO Y UN PLAN A SEGUIR

Si estamos convencidos de la importancia de una voluntad recia, convendrá concretar las etapas donde esa fuerza se manifiesta, por dos razones: para hacer un diagnóstico sobre su fuerza o debilidad, y para fortalecerla según lo requieran sus características propias.

Si alguien desea fortalecer su cuerpo, puede acudir a un entrenador para que evalúe sus condiciones y, de acuerdo al diagnóstico, prepare un plan de ejercicios apropiado. De manera análoga, aunque el acto propio y genérico de la voluntad es querer, concretarlo implica diversos momentos o actos que, según el caso, requieren distintas dosis de ejercitación para fortalecerse.

Estas etapas se manifiestan en cualquier proyecto humano, tomemos como ejemplo el deseo de obtener un título universitario.

Decidir

Una vez que la inteligencia analiza las diversas opciones de carreras y determina cuál es mejor en función de los intereses y capacidades del sujeto —proceso que conocemos como deliberación—, la voluntad interviene y concreta su acto de querer mediante una decisión [4] .

Decidir es un acto libre porque, si bien la voluntad necesita que la inteligencia le

presente alternativas previamente valoradas, la elección depende sólo de la voluntad misma, que es capaz de autodeterminarse en el sentido que quiera, incluso rechazando la propuesta que la inteligencia le presenta como lo mejor, por ejemplo, porque prefiera algo que exige menos esfuerzo [5] .

Como quien elige Mercadotecnia en lugar de Ingeniería Civil pensando que estudiará menos o, simplemente, para evitar el esfuerzo de enfrentarse a las complicadas matemáticas avanzadas.

Por otra parte, cualquier decisión de cierta envergadura implica riesgos y genera

compromisos. Quien escoge una carrera larga, como Medicina, corre el peligro de no terminarla y, si lo logra, adquiere una responsabilidad con la sociedad. Para decidir lo más conveniente —aunque la elección requiera esfuerzo, incluya riesgos y genere compromisos— hará falta una fortaleza específica en la voluntad que lo posibilite.

Ejecutar

Se trata del arranque para poner en práctica lo decidido. Este paso a la acción puede encontrar resistencias, desde la pereza personal hasta el temor a enfrentar la dureza de nuevas circunstancias. Quien ha decidido ser ingeniero o médico debe inscribirse en la universidad y asistir a clases, lo que requiere una fuerza en la voluntad distinta a la que empleó para elegir, que consiste en traducir decisiones en acciones concretas. Cabe decir con Drucker que una decisión no ejecutada no debería llamarse propiamente así porque, en el mejor de los casos, no pasa de ser una buena intención [6] .

Ser constante

La ejecución es sólo el principio de un proceso, muchas veces largo, que requerirá un nuevo acto de la voluntad para permanecer en el camino de la elección tomada: la constancia es condición indispensable para terminar los proyectos, a pesar de los abundantes obstáculos, subjetivos y objetivos, que puedan aparecer. El estudiante que quiere acabar su carrera deberá sobreponerse al desánimo, al rigor de los maestros, a posibles injusticias, a la aridez de ciertas asignaturas, etcétera, lo que exigirá una voluntad enérgica para afrontar esas vicisitudes. Precisamente, una característica de las personas fuertes, según Aristóteles, es que «extreman su energía en el momento de la acción» [7] .

Llevar a término

La última etapa depende de la anterior pero es distinta: consiste en terminar, concluir lo planeado. Es un acto diferente al de seguir avanzando, propio de la constancia. Hay quienes no tienen problema para caminar de manera continuada, pero nunca llegan a la meta. Algunos estudiantes, por ejemplo, podrían pasarse la vida en la universidad, sin concluir una carrera porque son incapaces de poner el punto final a su tesis. Esto les impide obtener el título que desearían, pues no saben coronar el proceso, que es un acto específico y distinto al de la constancia.

TEST PARA LA VOLUNTAD

Para diagnosticar la fuerza o debilidad de la voluntad —antes de elaborar un plan para fortalecerla—, es preciso valorar cada etapa. Los resultados pueden variar, desde una voluntad débil para los cuatro actos, hasta una enorme fuerza de voluntad para cada uno, pasando por todo tipo de combinaciones: voluntad fuerte para la decisión y la constancia, pero débil en la ejecución y la conclusión, etcétera. Señalamos algunas ideas útiles para elaborar un diagnóstico.

Capacidad de decisión

La fuerza de la voluntad en este acto se revela ordinariamente en estos aspectos:

Facilidad y prontitud para decidir una vez hecha la deliberación y se manifiesta

especialmente en tres tipos de decisiones:

Las que presentan varias alternativas, cada una con sus pros y contras; entonces la voluntad opta por la mejor o por la menos mala, sin mayores complicaciones.

Las que implican riesgos importantes y, sin embargo, se toman porque valen la pena, superando el temor.

Las decisiones que comportan compromisos existenciales, que exigen replanteamientos profundos de la situación vital del interesado.

Firmeza con que se decide, de ella depende, en buena medida, la trascendencia de la elección, es decir, que llegue a término.

Elección de lo mejor, de lo que objetivamente conviene más a la persona, aunque sea lo más difícil de llevar a cabo o vaya contra el propio gusto.

Los síntomas de debilidad y sus causas son los siguientes:

1.- No decidir, por temor a fallar, por miedo al compromiso, por no querer renunciar a las demás opciones, por respetos humanos. No olvidemos que no decidir equivale a tomar una decisión, con todas sus consecuencias, aunque no haya conciencia de ello;

2.- Aplazar la decisión, por inseguridad que produce duda y titubeo. Algunos indecisos pretenden disimular este defecto solicitando «un nuevo estudio» sobre el asunto, lo cual puede ser simple cobardía ante la necesidad de resolverlo;

3.- Decidir lánguidamente, sin determinación, por falta de convencimiento o por apatía;

4.- Elegir lo más fácil, por comodidad y rechazo al esfuerzo que supondrá realizarlo, por falta de confianza en uno mismo.

Capacidad de ejecución

La voluntad fuerte inicia el proceso que sigue a la decisión:

1.- Con diligencia, sin posponer la ejecución ni dejarla para después, actuando lo antes posible;

2.- Con eficiencia, de manera que lo que se hace responda exactamente a la decisión tomada.

Las manifestaciones de debilidad y sus causas son:

A.-No ejecutar lo decidido o diferir el inicio, por pereza, por falta del hábito correspondiente, de sentido práctico y organización;

B.-Arrancar sin energía, por exceso de complicación interior, pereza y falta de capacidad para imprimir fuerza al impulso inicial.

Constancia

La voluntad fuerte en esta etapa se caracteriza porque:

1.-Persevera en el camino emprendido a pesar de las adversidades externas — dificultades reales asociadas al proceso que conduce a la meta— o internas —falta de entusiasmo o cansancio;

2.-Renueva el impulso con que acomete la tarea propuesta, sin decaer con el paso del tiempo;

3.-Se crece ante los obstáculos, que acaban siendo un aliciente para luchar con nuevos bríos.

Los síntomas de debilidad y sus causas son:

A.-Abandonar la tarea iniciada por desánimo ante las dificultades o lo largo del proceso, por no ver resultados;

B.-Permitir la rutina, actuar mecánicamente, sin intensidad;

C.-Variar la línea de lo decidido por lo arduo del camino;

D.-Perder de vista el objetivo, al dejar que la voluntad no impere a la inteligencia para que lo mantenga presente.

Capacidad de terminar

La voluntad fuerte sabe concluir, lo que se manifiesta de la siguiente manera:

1.-Cuidar la calidad en el trabajo, terminarlo bien esmerándose en los detalles;

2.- Terminar a tiempo, es decir, en el plazo previsto.

Los síntomas de debilidad en esta parte final del proceso son:

A.-Suspender la acción antes de alcanzar la meta, por impaciencia, desesperación, comodidad o ligereza;

B.-Alargar el proceso más de la cuenta por falta de energía para rematar la obra, o por perfeccionismo, que lleva a detenerse desproporcionadamente en algunos aspectos en detrimento del conjunto.

TRABAJO SENSATO Y EFICAZ

Después de revisar los elementos para el diagnóstico, seguramente surgirá el deseo de conocer el camino para fortalecer la voluntad en cada etapa. Antes de sugerir algunos medios prácticos es oportuno señalar cinco supuestos para que la lucha por fortalecer la voluntad tenga sentido y sea eficaz.

Negarse a sí mismo

Aunque la expresión dé la impresión de algo negativo, encierra un contenido eminentemente positivo: significa ir en contra de los aspectos de mi carácter que interfieren con lo que objetivamente me conviene.

Esa negación posibilita mis decisiones, desde su origen hasta su conclusión, porque fortalece mi voluntad [8] y, además, recae sobre las demás facultades: la inteligencia, para que se aplique a lo importante y no se deje llevar, por ejemplo, por la superficialidad o curiosidad; la misma voluntad, para que escoja lo más valioso y no lo menos arduo; la imaginación, para que se mantenga al servicio de intereses justos y no me saque de la realidad; los sentimientos, para que no rijan arbitrariamente mi conducta, sino que favorezcan la orientación coherente de mi vida; los sentidos externos, como la vista, para que se aplique a la adquisición de valores estéticos, en lugar de originar dispersión o desviaciones en la conducta.

Valorar el esfuerzo

Esto resulta indispensable y urgente cuando la mentalidad actual destaca el valor de los resultados sin esfuerzo. Esforzarse para obtener las metas propuestas suele traer dos beneficios: el logro de resultados ¾muchos de los cuales no vendrían sin un esfuerzo firme y continuado¾ y, lo que es aún más importante, el fortalecimiento mismo de la voluntad, conseguido siempre que uno lucha, aun cuando no consiga el resultado final, y que capacita para afrontar nuevos retos.

Disciplina

Es otro concepto poco valorado en la actualidad, que pretende sustituirse por nociones que se refieren a los aspectos emocionales de la persona: estímulo, motivación, incentivo, etcétera. Sin objetar la importancia de estas realidades —ubicadas en un nivel distinto al de la voluntad racional que venimos tratando—, es evidente que la voluntad se fortalece a través de actividades y actitudes continuadas que requieren disciplina y sistematización.

Los atletas de alto rendimiento lo saben perfectamente: de no estar dispuestos a entrenar prolongada y constantemente, por el compromiso consigo mismos —en esto consiste la disciplina [9] —, no alcanzarían un grado suficiente de competitividad.

Dureza

También es fácil comprobar que la voluntad se fortalece en las situaciones de dureza que generan una tensión sana, porque exigen dar de nosotros mismos lo que no haríamos espontáneamente. A veces, estas situaciones se presentan asociadas a nuestros proyectos, pero ordinariamente hay que propiciarlas para asegurar el fortalecimiento de la voluntad. El alpinista que conquista una montaña en condiciones adversas da un paso importante para afrontar nuevos retos.

Cuando el deporte se practica con intensidad produce el beneficio de endurecer la

voluntad: «Es particularmente importante subrayar que sin tensión para superar y superarse, no hay deporte. Siempre hay que intentarlo, aunque la competición sea contra uno mismo: superar la marca anterior o superar las dificultades o la desgana de un día determinado. Superar cada vez la tendencia hacia abajo, negarse al pacto de comodidad total firmado con uno mismo» [10] .

Virtudes

Esforzarse por adquirir virtudes es otro camino fundamental para fortalecer la voluntad, por dos motivos: una virtud se adquiere mediante la repetición de actos —que de por sí supone esfuerzo y constancia [11] —, además, una vez adquirida, da una fuerza a la voluntad para realizar con facilidad y perfección los actos correspondientes. Por ejemplo, la laboriosidad, el hábito del trabajo, se adquiere trabajando, un día y otro, hasta que aquello pasa a formar parte de uno y entonces se empieza a realizar con facilidad, con calidad y ordinariamente con gusto, porque la voluntad se ha capacitado para ello.

Desde otro punto de vista, las virtudes son fuerzas que comunican energía a los actos de la voluntad; por ejemplo, «a la decisión pertenecen dos virtudes potenciadoras de esta acción: la magnanimidad (con su correspondiente afán de logro) y la audacia (con su correlativa capacidad de riesgo)» [12] .

HERRAMIENTAS PARA UN PLAN

Una vez diagnosticada la fuerza o debilidad de la voluntad, y considerados los supuestos mencionados, es necesario elaborar un plan con los medios oportunos para fortalecerla. Pueden ser muy variados, a la vez que específicos, según las necesidades que afloraron en cada acto o etapa analizada.

A continuación algunas sugerencias ejemplifican los medios útiles para elaborar un plan de fortalecimiento.

En la decisión

1.-Desechar el temor a equivocarse o quedar mal cuando haya que tomar decisiones;

2.-Tomar en cuenta que lo mejor es enemigo de lo bueno y que muchas veces debemos

decidir sin información exhaustiva, aunque sí suficiente;

3.-Desarrollar iniciativas que exijan elecciones personales;

4.- Concretar las propias ideas o planteamientos, evitando generalidades;

5.- Cambiar o sustituir los medios si los propuestos para lograr la meta no funcionaron;

6.-Hacer propósitos de superación —comenzando por cosas pequeñas— en cualquier

orden de nuestra vida, pues cada propósito es una decisión que fortalece la voluntad

7.-Ser ordenados a lo largo del día, elaborando para ello un horario que prevea el

momento de realizar cada actividad.

En la ejecución

1.-Iniciar a tiempo las actividades de la jornada, según lo prevea el horario propuesto,

desde el momento mismo de levantarnos por la mañana;

2.-Hacer en cada momento lo que debamos hacer, sin retrasarlo o sustituirlo por aquello

que nos gusta más;

3.-Utilizar una agenda para controlar los asuntos pendientes: anotarlos en el momento

en que surgen y borrarlos cuando se han resuelto;

4.-Desarrollar el instinto de acometer primero lo más difícil en el trabajo, en vez de

resolver lo que requiera menos esfuerzo.

En la constancia

1.-Practicar actividades que exijan permanencia y duración: alpinismo, ciclismo,

estudiar durante muchas horas seguidas;

2.-Realizar tareas que se repitan a diario y que conducen a resultados no inmediatos, como estudiar y llevar un control semanal del número de horas al día, o seguir un plan de lectura;

3.-Concentrarse en una sola cosa a la vez, desechando momentáneamente las demás: evitar la dispersión y superficialidad de saltar de un asunto a otro sin concluir ninguno;

4.-Luchar durante una temporada larga por adquirir una virtud, concentrando en este punto el esfuerzo principal;

5.-Mantener el orden en nuestras actividades durante una temporada larga, viviendo el horario sin variarlo;

6.-Ser ordenados también con los artículos de uso personal, instrumentos de trabajo, habitación, oficina, etcétera

En la capacidad de terminar

1.-Simplificar los procesos, evitar complicaciones y enredos;

2.-Cumplir siempre los plazos pactados;

3.-No empezar algo sin haber terminado lo anterior;

3.-Vivir la puntualidad, acabando a tiempo todo lo que hacemos, según lo previsto en el

horario, por ejemplo, acostarse por la noche a la hora establecida;

4.-Cuidar los detalles en todo lo que hacemos, sin pasarlos por alto;

5.-Evitar el perfeccionismo para no invertir más tiempo del necesario en aspectos parciales o secundarios, de manera que concluyamos a tiempo lo que corresponda;

6.-Proponerse adquirir el hábito de terminar, de modo que esto sea lo normal y, por tanto, resulte incómodo dejar algo a medias.

VOLUNTARISMO: POLARIZAR LA VOLUNTAD

Ya hemos destacado la importancia y valor de la fuerza de voluntad, pero conviene advertir un posible peligro: polarizarla, como si fuera la única potencia humana con que contamos y de la que debemos esperar todo el impulso para guiar la conducta.

A esta postura extrema se le conoce como voluntarismo. Se dice que alguien es voluntarista, no tanto porque tenga una fuerte voluntad, sino porque lo apuesta todo a esta facultad, como si las demás potencias humanas —inteligencia y afectividad principalmente— no existieran o no contaran en la conducta.

También es voluntarista quien prescinde de la ayuda divina porque le parece suficiente la fuerza de voluntad para realizar sus proyectos. Veamos sintéticamente algunas características y consecuencias de diversos tipos de voluntarismo, según el elemento del que prescinden.

Desdeñar la inteligencia

Cuando se desdeña la función de la inteligencia en la conducta al considerar que sólo la voluntad es determinante, la persona puede actuar por actuar, sin saber por qué ni para qué, con la consiguiente falta de sentido y finalidad en lo que hace. O puede actuar ciegamente: recorrer —con energía y determinación— un camino a ninguna parte.

Estas personas suelen ser tercas, tozudas, reflexionan poco y difícilmente rectifican. No escuchan a los demás porque su única meta es la acción por la acción misma, en la que se concentran obsesivamente. «La base del voluntarismo es la irrevocabilidad: una vez decidido, la peor equivocación sería volverse atrás. La tozudez y la terquedad son notas propias del voluntarista, quien, por su parte, las considera como los máximos atributos del ser humano» [14] .

Menospreciar la afectividad

Quien prescinde de la afectividad y considera que los sentimientos estorban porque entorpecen o desvían a la voluntad, incurre en un voluntarismo seco, frío, que hace a la persona poco humana. Quien reprime sus sentimientos para apoyarse sólo en la voluntad se vuelve duro, incomprensivo, sin capacidad de empatía porque no sabe ponerse en el lugar de los demás.

Otra consecuencia es que, a pesar de una voluntad fuerte, no se llega muy lejos, porque se desaprovecha esa otra fuerza correspondiente a las emociones y que tanto influye en la realización de los proyectos.

Este voluntarismo es la antítesis de la inteligencia emocional, que exalta precisamente la fuerza de los sentimientos dirigidos con inteligencia. No es raro, además, que quien prescinde del corazón y los afectos para guiarse sólo por la voluntad termine por romperse psicológicamente, como la pieza de metal que carece del lubricante necesario para su buen funcionamiento.

Poco apoyo en Dios

Finalmente, habrá que considerar que el poder de la voluntad, por más fortalecida que se encuentre, será siempre limitado e insuficiente para alcanzar las metas más altas e importantes de la vida, las que concretan la vocación humana y sobrenatural de la persona. Es necesario apoyarse en Dios, para que Él supla la propia debilidad o, si se quiere, para que nos haga capaces de alcanzar lo que nuestra sola voluntad no lograría jamás por sí misma.

Desde una perspectiva trascendente, se puede caer en el voluntarismo por un exceso de énfasis en la voluntad humana, en detrimento de la confianza en la acción de Dios en el alma.

El voluntarista confía tanto en su propia fuerza de voluntad que se apoya poco en Dios.

Quien tiene fe sabe que su voluntad, por fuerte que sea, resulta insuficiente para

alcanzar metas superiores a las que el hombre está llamado, como su propia santificación, y que, en cambio, es posible mediante la gracia sobrenatural, ciertamente secundada por la voluntad personal.

Por eso, no extraña que el voluntarista en este ámbito se caracterice por una soberbia que se manifiesta como autosuficiencia o, al darse cuenta de que no consigue los resultados que desea, en forma de justificación. La persona humilde, en cambio, es objetiva y reconoce que necesita de Dios, al tiempo que procura fortalecer su voluntad para corresponderle.

EQUILIBRIO Y ARMONÍA

La solución para conseguir una verdadera armonía en la personalidad y en la conducta, sin incurrir en el voluntarismo, no consistirá en quitar importancia o valor a la voluntad, sino en hacerla intervenir junto con otros elementos —inteligencia, afectividad y gracia sobrenatural—, ordenadamente y con la máxima intensidad. Sólo así, mediante el equilibrio integral e intensivo de sus potencialidades, la persona podrá alcanzar la plenitud a la que está llamada.

En el orden sobrenatural, plenitud equivale a santidad, y se consigue al poner por obra lo que Dios pide en cada momento, ello exige una voluntad fuerte que colabore eficazmente con la ayuda divina. La mediocridad, originada en la resignación y el conformismo —muchas veces por debilidad de la voluntad—, contrasta con esa plenitud a la que está llamado el hombre.

——————————————————————————–

[1] Cfr. Aristóteles. Ética nicomaquea. 1104 a15 ss.

[2] «Los principales síntomas de la personalidad inmadura son: susceptibilidad casi

enfermiza; cambios bruscos en el estado de ánimo sin motivo aparente, de un día para otro o incluso en el mismo día; dependencia del “qué dirán”; mala tolerancia a las frustraciones; reacciones caprichosas; incapacidad para ponerse metas a corto plazo y saber esperar —o dicho de otro modo, incapacidad para aplazar la recompensa—; poco espíritu de renuncia; frivolidad desbordante; necesidad permanente de figurar». Enrique

Rojas. El amor inteligente. Temas de hoy. México, 1999. p. 115.

[3] Rafael Alvira. Filosofía de la vida cotidiana. Rialp. Madrid, 1999. p. 51.

[4] Cfr. Karol Wojtyla. Persona e atto. Libreria EditriceVaticana. Città del Vaticano,

  1. p. 153.

[5] «La voluntad no puede querer, pues, más que aquello que el entendimiento le presenta como bueno o bajo la razón de bien. Pero es importante repetir que la voluntad, aunque el entendimiento le presente un objeto, una opción, una alternativa como buena —y aun como óptima— no tiene por qué seguirla, porque lo que mueve a la voluntad no es el entendimiento: la voluntad se mueve a sí misma, a la luz de las opciones que el entendimiento le ofrezca o aconseje». Carlos Llano. Formación de la inteligencia, la voluntad y el carácter. Trillas. México, 1999. p. 108.

[6] Cfr. Peter Drucker. The effective executive. Harper Business. New York, 1993. p.114.

[7] Aristóteles. Ética nicomaquea. L. III, 1116 a19.

[8] «En el continuo ejercicio de negar y negarte (…), virilizarás, con la gracias de Dios, tu voluntad, para ser muy señor de ti mismo». Josemaría Escrivá. Camino, 19.

[9] Cfr. S. R. Covey. The seven habits of highly effective people. Simon & Schuster.

New York, 1990. p. 148.

[10] Rafael Alvira. Filosofía de la vida cotidiana. p. 53.

[11] «La (fuerza de) voluntad es algo que se forja, no es algo con lo que se nace o de lo que se carece. Es algo que se va haciendo poco a poco, a base de muchos actos que se repiten». Ricardo Sada. Mar adentro. MiNos. México, 1999. p. 62.

[12] Carlos Llano. Formación de la inteligencia, la voluntad y el carácter… p. 165.

[13] Cfr. S. R. Covey. First things first. Simon & Schuster. New York, 1994. p. 68.

[14] Carlos Llano. Formación de la inteligencia, la voluntad y el c

Publicado originalmente en la página del Centro de Educación Familiar

Fly…

Fly

Interview by Enrique Pedroza – student from 7th grade of High School.

 

Fly…..

 

“When everything seems to be against you, remember that planes take off

with the air against, not in favor”

 

Carlos Ruiz is an airline pilot, he is 29 years old and works on Aeromexico airline at the airport in Mexico City. He studied aviation career in Phoenix Arizona and he began to fly at 18 years old.

   – Hello Carlos, I want to interview you about your work.

   – O.K. I’m ready to answer.

Q.- When was the first time you wanted to be a pilot?

A.- Since I was a kid I said to my family that I wanted to be an airplane pilot when I grew up.

Q.- When did you realize you wanted to be a pilot?

A.- My grandparents told stories when I was still a baby while they couldn’t take their eyes off the planes, and my toys were always planes.

 

Q.- Which is the hardest thing about your job?

A.- I think that being so long away from home is the hardest of all but gradually you get used to it and the other is when we fly by night.

 

Q.- What do you do to be the best pilot?

A.- To be better than others I focus very much on my work and always try to include more of what I can, I pay lots of attention to my trainers and flight advisers and always try to be studying.

 

Q.- Which thing it is the most difficult of studying aviation career?

A.- The hardest part of the race is flying by instruments, namely navigate and trust what the instruments tell you and not what your senses say.

Q.- If you could work on another airline from elsewhere in the world which would it be and where?

A.- If I could work on another airline I think it would be on Delta Airlines or Fly Emirates, for the variety of destinations around the world and would be in the United States or in Dubai.

  • Thank you for your time and for answering all my questions.
  • Thanks to you for interviewing me.

I admire Carlos because he always does his best on the plane, he is very responsible in his work and he won his place as one of the best pilots.

 

Torneo Olímpico Discovery School 2012

Como cada año celebramos nuestro Torneo Olímpico. Momento para conocer la satisfacción que da el esfuerzo y fomentar la sana competencia. Muchas felicidades a quienes además alcanzaron la mayor puntuación haciéndose  acreedores a un lugar en el podium.