Preparando las vacaciones

veranods

Enviado por Miss Diana R. de Ramos – Directora General de Discovery School.

Comenzó el verano, y con el ¡ Las vacaciones ¡ Qué felicidad!

Pero, ¿porqué ansiamos que lleguen las vacaciones?, pues para descansar. Sobre todo de la rutina, del cansancio físico y mental, de horarios no flexibles para todo, entrada y salida de la escuela y el trabajo, entrenamientos, citas de doctor, competencias en fines de semana.

Diariamente estamos llenos de actividades, desde que amaneces, contestando mails del trabajo, enviando WhatsApp con pendientes e instrucciones a los colaboradores o recibiéndolos del jefe, organizando desayunos y loncheras y claro está salir todos corriendo para llegar a tiempo al colegio y al trabajo. Además faltan las clases por la tarde de los hijos, la realización de sus tareas y la toma de lectura o preparación para el examen. El solo escribirlo me resulta agotador!

Y cuando al fin llega el fin de semana, nos encontramos con entrenamientos de fútbol especiales, competencias de tenis, natación, ensayos para un concierto y mas. Por lo que es imposible estar tranquilos, descansando y sobre todo conviviendo familiarmente.

Ahora bien, ya que han llegado las vacaciones, si no nos sentamos a planearlas bien pueden resultar más agotadoras que el día a día de la rutina escolar y de trabajo.

Para que todos las disfrutemos es necesario también involucrar a todos los miembros de la familia en su planeación. Escuchando sus ideas y sus planes. Pues quizás hagamos papá y mamá un plan que a ellos no les guste. Hay que ver cuanto tiempo se tienen para vacaciones de los hijos y en que días podemos coincidir los padres. Hay que elegir lugares en donde podamos convivir y donde haya espacios adecuados y recreativos para todos, pensando siempre en sus edades y aficiones.

Hay que tener presente que desde el primer día que salen los hijos del colegio hasta el último día de vacaciones tenemos que tener un plan. No necesariamente llenar de actividades los días pero si establecer horarios semiflexibles y algunas actividades básicas para todos. Y durante ese tiempo tenemos que dividir nuestra planeación en:

  1. Todos juntos de vacaciones

  1. Padres trabajando, hijos de vacaciones.

Aquí algunas ideas que pueden ayudar:

Enviar a los hijos unos días a casa de los abuelos.

Puede ser de beneficio para todos. Los chicos se van de vacaciones mientras los padres tienen trabajo. Los abuelos los recibirán encantados. Serán momentos de convivencia con ellos, de vivir tradiciones, de infundir la cultura familiar. Además podrán ayudar a los abuelos en casa o en sus aficiones.

Enviar a los hijos a un campamento de verano.

No es para deshacerse de ellos mientras tenemos trabajo. Es una gran oportunidad de aprendizaje, de algún idioma, de algún deporte, etc. Los campamentos dan oportunidad de aprender a adaptarse a otras situaciones, a vivir con lo necesario, a compartir, a desarrollar otro tipo de habilidades diferentes a las que están acostumbrados y casi todos los campamentos buscan que los chicos mejoren como personas. Hay que ser muy cautelosos a la hora de elegirlos, que sean de confianza, con personal profesional y con todas las medidas de seguridad posibles.

Tener vacaciones todos juntos.

Una vez planeadas las vacaciones en familia debemos establecer que aunque cambiemos de domicilio o de entorno hay reglas básicas que no pueden dejarse de aplicar. Esto para la buena convivencia y el orden y sobre todo para que sean unas vacaciones placenteras, de convivencia agradable, de oportunidades para conocernos mejor.

Las normas de convivencia no deben modificarse para nada. Los horarios de las comidas, de levantarse, y de regresar a casa pueden ser más flexibles pero claro está que deben tener hora establecida. La ayuda y los encargos de cada uno aunque pueden ser diferentes tienen que estar también establecidos y cumplirse. Las normas de respeto y buen trato obviamente tienen que ser siempre las mismas de todo el año.

En unas vacaciones ideales siempre debe de haber:

  • Tiempo personal para cada uno
  • Tiempo para papá y mamá
  • Tiempo para papá y un hijo o mamá y otro hijo. El poder tener espacios para dialogar uno a uno enriquece la relación.
  • Tiempo para toda la familia, donde se pueda jugar, hacer algún deporte todos juntos, ver una película, preparar y disfrutar las comidas ( al aire libre, asados, etc.) que conllevan más tiempo y entre todos pueden salir mejor.

Tips para disfrutar las vacaciones:

  • Evitar imponer. Hay que escuchar a los hijos, sobre todo a los adolescentes para que los planes que hagamos les ilusionen. Dejar que ellos también propongan.
  • Hay que descansar. Cambiando de actividad. Es decir hacer durante las vacaciones actividades diferentes a las que estamos acostumbrados a hacer. Esto también ayudará a la formación integral de todos.
  • Leer o investigar sobre los sitios a visitar. Esto ayudará a disfrutar y conocer mas de los sitios visitados al mismo tiempo que incrementa la cultura de toda la familia.
  • Darle un encargo a cada uno de los hijos para el éxito de las vacaciones. Por ejemplo el que se va a encargar de organizar los menús, el que va a ver los mapas, el que organice los juegos ya sea durante los trayectos en coche o en el lugar de estancia, el que llevo el control de los documentos, pasaportes, tickets de avión, etc. El encargado del botiquín. De esta manera no sólo los hacemos más responsables sino que adquirirán alguna nueva habilidad y se darán cuenta que juntos logramos más.
  • No olvidar nuestros deberes religiosos. Averiguar donde y a que hora es la Misa dominical y establecer un horario para rezar todos juntos. La familia que reza unida, permanece unida.

Preparando las vacaciones

vacaciones

 Enviado por Miss Diana Ramos – Directora General de Discovery School

Comenzó el verano, y con el  ¡Las vacaciones! ¡Qué felicidadad!

Pero, ¿porqué ansiamos que lleguen las vacaciones?, pues para descansar. Sobre todo de la rutina, del cansancio físico y mental, de horarios no flexibles para todo, entrada y salida de la escuela y el trabajo, entrenamientos, citas de doctor, competencias en fines de semana.

Diariamente estamos llenos de actividades, desde que amaneces, contestando mails del trabajo, enviando whatsapp con pendientes e instrucciones a los colaboradores o recibiéndolos del jefe, organizando desayunos y loncheras y claro está salir todos corriendo para llegar a tiempo al colegio y al trabajo. Además faltan las clases por la tarde de los hijos, la realización de sus tareas y la toma de lectura o preparación para el examen. El solo escribirlo me resulta agotador!

Y cuando al fin llega el fin de semana, nos encontramos con entrenamientos de fútbol especiales, competencias de tenis, natación, ensayos para un concierto y mas. Por lo que es imposible estar tranquilos, descansando y sobre todo conviviendo familiarmente.

Ahora bien ya que han llegado las vacaciones si no nos sentamos a planearlas bien, pueden resultar mas agotadoras que el día a día de la rutina escolar y de trabajo.

Para que todos las disfrutemos es necesario también involucrar a todos los miembros de la familia en su planeación. Escuchando sus ideas y sus planes. Pues quizás hagamos papá y mamá un plan que a ellos no les guste. Hay que ver cuanto tiempo se tienen para vacaciones de los hijos y en que días podemos coincidir los padres. Hay que elegir lugares en donde podamos convivir y donde haya espacios adecuados y recreativos para todos, pensando siempre en sus edades y aficiones.

Hay que tener presente que desde el primer día que salen los hijos del colegio hasta el último día de vacaciones tenemos que tener un plan. No necesariamente llenar de actividades los días pero si establecer horarios semiflexibles y algunas actividades básicas para todos. Y durante ese tiempo tenemos que dividir nuestra planeación en:

  1. Todos juntos de vacaciones
  1. Padres trabajando, hijos de vacaciones.

Aquí algunas ideas que pueden ayudar:

Enviar a los hijos unos días a casa de los abuelos.

Puede ser de beneficio para todos. Los chicos se van de vacaciones mientras los padres tienen trabajo. Los abuelos los recibirán encantados. Serán momentos de convivencia con ellos, de vivir tradiciones, de infundir la cultura familiar. Además podrán ayudar a los abuelos en casa o en sus aficiones.

Enviar a los hijos a un campamento de verano.

No es para deshacerse de ellos mientras tenemos trabajo. Es una gran oportunidad de aprendizaje, de algún idioma, de algún deporte, etc. Los campamentos dan oportunidad de aprender a adaptarse a otras situaciones, a vivir con lo necesario, a compartir, a desarrollar otro tipo de habilidades diferentes a las que están acostumbrados y casi todos los campamentos buscan que los chicos mejoren como personas. Hay que ser muy cautelosos a la hora de elegirlos, que sean de confianza, con personal profesional y con todas las medidas de seguridad posibles.

Tener vacaciones todos juntos.

Una vez planeadas las vacaciones en familia debemos establecer que aunque cambiemos de domicilio o de entorno hay reglas básicas que no pueden dejarse de aplicar. Esto para la buena convivencia y el orden y sobre todo para que sean unas vacaciones placenteras, de convivencia agradable, de oportunidades para conocernos mejor.

Las normas de convivencia no deben modificarse para nada. Los horarios de las comidas, de levantarse, y de regresar a casa pueden ser más flexibles pero claro está que deben tener hora establecida. La ayuda y los encargos de cada uno aunque pueden ser diferentes tienen que estar también establecidos y cumplirse. Las normas de respeto y buen trato obviamente tienen que ser siempre las mismas de todo el año.

En unas vacaciones ideales siempre debe de haber:

  • Tiempo personal para cada uno
  • Tiempo para papá y mamá
  • Tiempo para papá y un hijo o mamá y otro hijo. El poder tener espacios para dialogar uno a uno enriquece la relación.
  • Tiempo para toda la familia, donde se pueda jugar, hacer algún deporte todos juntos, ver una película, preparar y disfrutar las comidas ( al aire libre, asados, etc) que conllevan más tiempo y entre todos pueden salir mejor.

Tips para disfrutar las vacaciones:

  • Evitar imponer. Hay que escuchar a los hijos, sobre todo a los adolescentes para que los planes que hagamos les ilusionen. Dejar que ellos también propongan.

  • Hay que descansar. Cambiando de actividad. Es decir hacer durante las vacaciones actividades diferentes a las que estamos acostumbrados a hacer. Esto también ayudará a la formación integral de todos.

 

  • Leer o investigar sobre los sitios a visitar. Esto ayudará a disfrutar y conocer mas de los sitios visitados al mismo tiempo que incrementa la cultura de toda la familia.

 

  • Darle un encargo a cada uno de los hijos para el éxito de las vacaciones. Por ejemplo el que se va a encargar de organizar los menús, el que va a ver los mapas, el que organice los juegos ya sea durante los trayectos en coche o en el lugar de estancia, el que llevo el control de los documentos, pasaportes, tickets de avión, etc. El encargado del botiquín. De esta manera no sólo los hacemos meas resposables sino que adquirirán alguna nueva habilidad y se darán cuenta que juntos logramos más.

  • No olvidar nuestros deberes religiosos. Averiguar donde y a que hora es la Misa dominical y establecer un horario para rezar todos juntos. La familia que reza unida, permanece unida.

Carta de agradecimiento de una mamá Discovery…

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¡Gracias mamá Discovery por tomarte el tiempo para expresar con tanto detalle y emoción tus sentimientos por nuestra escuela! Tus palabras nos motivan a renovar nuestro compromiso y redoblar esfuerzo por ser cada día mejores en beneficio de nuestros niños.

“Quiero aprovechar el día de hoy para expresarles algo muy importante para mí. Quiero decirles que, de corazón, agradezco la maravillosa escuela que le han brindado a mis hijos. Estoy muy impresionada con lo que he visto estas semanas en las clases abiertas (chino, música, PYP…), además de las clases regulares. Creo que es maravilloso el nivel de educación y de habilidades que están adquiriendo. Y creo que es necesario para mí decirlo, pues siendo mamá participativa en los eventos escolares y estando aquí con frecuencia, me he ido acostumbrado, pero hoy quiero reconocer que me siento muy sorprendida y contenta de que mis hijos reciban todas estas oportunidades de ampliar su mundo a través de estas experiencias.

Hablando en particular de mi hija, y ahora que deja la Primaria para llegar por fin a Secundaria, quiero que sepan que ella tuvo una niñez muy feliz aquí, que siempre se sintió querida, respetada y valorada por todas sus misses. Y que agradezco de verdad todo su cariño, paciencia y arduo trabajo. Agradezco que siempre estuvieron al pendiente de su desarrollo, no solo académico sino social y emocional, y así me lo hicieron saber en cada cita que tuve con ellas en estos 6 años. Siempre me sentí segura de que ella estaba en buenas manos y nunca sentí la necesidad de agobiarme con dudas sobre su educación o su desarrollo… Segura estoy que su estancia en Secundaria será igual de constructiva y feliz.

 

De verdad agradezco Miss Gaby y Miss Carmen Vidal, el trabajo que hacen con su equipo de maestras. Me consta, porque las he ido conociendo a través de estos años, que trabajan apasionadamente cada día y que siempre buscan lo mejor para nuestros niños. Y ahora que mi niña termina con esta etapa, quiero que sepan que ella deja la Primaria como una pequeña joven lista para enfrentar el reto que sigue. Más segura de ella misma, más preparada, pero sobretodo siendo una personita feliz y llena de confianza y optimismo. Éste ha sido un trabajo en equipo, entre familia y escuela, siempre he pensado que tiene que ser así. Y aquí creo que hemos formado un equipo fabuloso que ha balanceado a mi hija y que le ha brindado estabilidad y estructura. Así que pues eso es todo… De verdad, de verdad y de corazón, y en nombre de toda mi familia ¡gracias!

 

Y gracias Miss Diana y Miss Carmen Ceñal… gracias por hacer ésta la mejor escuela de Cuernavaca, por lo menos para mis hijos. Gracias por el cuidado que ponen en cada detalle, por la atención, por la exigencia. Gracias porque siempre están aquí al pendiente de cada cosa y por saberse el nombre de todos los niños que están aquí, por conocerlos, amarlos y respetarlos. Gracias por crear un ambiente en donde todos se sienten integrados y reconocidos por lo que son, pequeños individuos con un universo único y particular. Gracias por haber hecho sentir a mis hijos de ese modo, especialmente a mi hija. Ha crecido tanto aquí, desde Kinder I… que Discovery se ha vuelto su segundo hogar. Así que de nuevo, gracias por hacerlo un hogar amoroso, firme y hermoso.

 

Gracias por todo su apoyo en todos los sentidos… Las queremos mucho.

Un beso.

Mamá Discovery

Graduacion

El Faro

el-faro

Enviado por Azalea Esperón – maestra de preparatoria.

Tengo unos hijos felices. Puedo decir esto honesta y sencillamente. Hoy tengo dos hijos felices y mucho trabajo me ha costado, lo se. La felicidad cuesta trabajo y viene siempre con un precio. Pero la recompensa sobrepasa, por mucho, al dolor o al cansancio. La recompensa que a veces no es evidente… que se esconde y se pierde en la rutina interminable de cada día pero que, cuando sale a la luz, es tan brillante como un faro en la oscuridad.

Ayer en la tarde observaba a mis niños correr y gritar. Miércoles en la noche, yo exhausta después de un largo día de trabajo. Y sí, mi primer impulso fue pedirles que “se calmaran”, “que guardaran silencio”. Reclamar mi espacio de madre cansada… Justificando mi poca paciencia con todos los argumentos posibles. Pero guardé silencio y los observé. Detuve ese impulso un minuto más y ese minuto se convirtió en una epifanía. De repente lo entendí, lo sentí verdaderamente. Tengo hijos felices y sanos, que gritan, que corren dentro de la casa, que se trepan a los sillones imaginándolos árboles, que persiguen perros y gatos como si fueran enormes bestias amenazantes para, al final, abrazarlos y tirarse al piso en medio de una carcajada, de esas que salen de estómago como una cascada fuerte y sonora. Sí, son felices. Sí, lo que a mí me tocó hacer para contribuir a esta felicidad, me salió bien. Y de repente me inundó, como una ola, la Felicidad. Felicidad con mayúscula, trascendente, profunda. Que fácil parece, que fácil damos por sentado estos momentos. Pensamos que podemos ser padres y guiar una pequeña vida hacia el camino correcto. Pensamos que estos momentos de ruido, desorden y pequeño caos, son una molestia, que durarán para siempre, que son un castigo, que algo malo habremos hecho para merecer el increíble estrés de ser madre. Los pensamientos que rondan la mente mientras avanza la noche a veces se vuelven increíblemente oscuros, producto del cansancio y de la sensación de haber perdido por completo el control de la situación, de los hijos, de la vida propia.

Pero llega la epifanía. Llega la revelación como una luz, como un bálsamo sobre el alma, sobre esta mente “sobretrabajada”, sobre el cuerpo cansado de despertarse temprano y dormirse tarde. “Lo he hecho bien. Algo he hecho bien.”- piensas. Los resultados de tanta desvelada, planeación de rutinas que funcionen, innumerables comidas, baños, cortadas de uñas, lavar, planchar y volver a lavar. Almuerzos (que tantas veces se quedan intactos en la lonchera), doctores, dentistas, lavadas de dientes, fiestas infantiles, tareas…. Tantos días de tratar de mantener cierto control sobre la situación de ser madre, tantos esfuerzos útiles e inútiles. Todo fue para algo. Todo.

Cuando estos instantes de apreciación llegan, cuando por fin ves a tus hijos desde afuera, como una simple observadora que se maravilla ante la belleza de lo que sucede frente a ti, lo natural es que quieras quedarte en esa sensación para siempre… saboreándola, disfrutándola. Y lo natural, también, es que el momento acabe. Ese momento encerradito en una burbuja de jabón se rompe. Y queda la cotidianidad enfrentándonos otra vez. Llega la hora de la cena, de la lavada de dientes, la persecución para la puesta del pijama, la negociación y la súplica. El deseo de los niños porque el día nunca acabe. Y el deseo de la madre porque esa parte del día llegue a su fin.

El momento de epifanía dura eso, un momento. Pero es el combustible, es la batería que da fuerza para por lo menos otras semanas de trabajo metódico y casi mecánico; siempre con amor y con paciencia, pero calladamente, siempre esperando otro instante de asombro y contemplación.

A veces simplemente debemos relajarnos y dejar de querer controlarlo todo. Y una vez pasado el impulso inicial de gritar órdenes, de exigir silencio, de imponer orden a nuestros hijos porque nosotros estamos cansados o de mal humor, lograremos ver desde la otra orilla la maravilla de la vida manifestándose en pequeñas voces, en carcajadas, en un cuerpecito perfecto que brinca, que se mueve, que corre… y que está dispuesto a sorprendernos siempre, siempre con una manifestación del amor más puro, con un abrazo, con un beso, si tan solo le damos la oportunidad.

A veces simplemente tenemos que respirar y detenernos a observar. Y si la noche se vuelve muy oscura, buscar nuestro faro.

Con los abuelos

abuelos

Enviado por Carmen Ceñal – Sub Directora General de Discovery School

Los abuelos estamos para apapachar a los nietos.

Aunque según sus papás, los echemos a perder, estamos para consentirlos, hacerles saber que son súper especiales, para admirarlos, para dejarles un maravilloso recuerdo, para hacer con ellos lo que no pudimos hacer con sus papás porque teníamos la obligación de educarlos y sobre todo, para quererlos.

Con los abuelos se vale todo lo que sea divertido sin olvidar por supuesto velar por su seguridad en todos los aspectos: físico, emocional, intelectual y espiritual. Nosotros podemos ayudarles a ser mejores personas, a aprender que el amor es dar lo mejor de nosotros mismos a los demás.

Así entonces:

– Se vale dormir en la cama de los abuelos aunque nadie duerma del todo bien.

– Se vale desvelarse, aunque no mucho, pues si no al día siguiente los abuelos estarán faltos de energía.

– Se vale ver una película para niños juntos y comer palomitas aunque haya algo de tiradero.

– Se vale inventar y preparar deliciosos platillos aunque la cocina quede hecha un desastre.

– Se vale armar rompecabezas, jugar a mojarse con la manguera, brincar la cuerda, cantar rondas infantiles, andar en patines, triciclo o bicicleta y revivir todo lo que hacíamos cuando éramos niños aunque hoy esté más de moda jugar en la computadora.

– Se vale hacer hermosos dibujos para los papás con lindos mensajes aunque su letra no sea del todo legible.

– Se vale incluir a los papás, aunque sea solo un ratito, para que sean testigos del inmenso amor que hay en la familia.

– Se vale darse mucho besos y abrazos aunque ….. nada.

abuela-nieta-tejer

Educar en el “dolor”

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Enviado por Edith González – maestra de Desarrollo Humano II en secundaria.

¿Qué pueden hacer los padres de familia para educar en el dolor a sus hijos?

El Dolor forma parte de la vida de las personas, en cualquier momento de nuestra existencia nos tendremos que enfrentar con algún tipo de experiencia dolorosa. El dolor puede ser físico o emocional, el dolor físico es fácil de percibir y expresar ya que se centra en una parte del cuerpo la cual podemos identificar y acudiendo con un especialista se puede tratar, controlar y por lo general desaparecer. El dolor emocional es mas difícil de percibir y sobre todo de explicar no se ubica en ningún lugar del cuerpo físico y tratarlo, controlarlo y aliviarlo conlleva un esfuerzo que nadie mas que la persona que lo padece lo puede realizar es por eso que es mas difícil de curar.

La educación que damos los padres a los hijos por lo general esta basada en eliminar todo lo que puede llegar a ser doloroso para ellos, los padres tenemos la creencia un poco basada en las tradiciones y nuestra cultura de que somos los responsables de la felicidad de nuestros hijos y que mientras mas momentos de felicidad les proporcionemos mejores padres seremos, y aunque esto es cierto (hasta cierto punto) no debemos olvidar que el dolor es parte del crecimiento y de la educación que debemos proporcionarles.

Yo considero que es necesario enseñarles a nuestros hijos a vivir sus propias experiencias, tomando ellos (a medida de que esto sea posible y de acuerdo a su edad) sus propias decisiones y enseñándoles a hacerse responsables por las consecuencias de sus actos, nosotros debemos estar ahí para apoyarlos sin juzgarlos, pero siempre atentos a sus sentimientos, los niños tienen que aprender a expresar lo que sienten sin temor, de esta manera ellos serán consientes de sus sentimientos y este es el primer paso para afrontarlos, vivir la experiencia consientes de lo que estamos sintiendo es lo que nos generará experiencia ante la vida.

Los padres debemos enseñar a nuestros hijos que los episodios de dolor por los que se atraviesan como pueden ser enfermedades o la pérdida de seres queridos no son “castigos” que Dios nos da, mas bien debemos de hacerles ver que estos dolores son parte de la naturaleza humana, que la muerte es algo por lo que todos vamos a pasar tarde o temprano, de este modo no se generaran sentimientos de culpa, miedo o resentimientos.

Termino con una frase de Jodorowsky (1929) quien nos recuerda que estar totalmente en el dolor es estar iluminado, pues estar iluminado equivale a vivir exactamente lo que se está viviendo en ese momento; entrar profundamente en uno mismo. Es ser consciente de todo lo que se siente en el momento presente.