10 Tips para el regreso a clases

back-to-school

Faltan muy pocos días para el regreso a clases. Disfruten esta última semana haciendo actividades en familia. Es momento también de ir empezando a preparar este regreso de manera paulatina para que sea agradable para todos.

Para muchos niños y sus padres, el regreso a clases es una ocasión de gran emoción ya que se encontrarán de nuevo con sus amigos, tendrán nuevos compañeros, les entusiasma la compra de libros, útiles y uniformes, el regreso a la normalidad de la rutina escolar, y, por supuesto, el regalo de un respiro pequeño para mamá y papá.

Pero para muchos otros niños, el nuevo año escolar trae consigo una dosis grande de ansiedad: ¿Será difícil este año? ¿Haré nuevos amigos? ¿Seré intimidado o aislado por algún compañero? ¿Me querrá el maestro?

Y para los padres surgen también asuntos relacionados, con la escuela que deberán atender. Quizás el primero es lograr hacer que los hijos tengan el hábito de hacer por si mismos las tareas, tener que luchar con la puntualidad no sólo para despertarse sino también para dormirse, son cuestiones que pueden traer también ansiedad y stress.

Para ayudar a que tanto los hijos como los padres tengan un excelente ciclo escolar, me atrevo a sugerirles los siguientes ocho puntos para poder no sólo disfrutar de las actividades escolares sino tener una relación familiar de calidad y armonía.

  1. Los padres tienen una gran influencia sobre los niños y es importante transmitirles pensamientos positivos y optimistas sobre la vuelta a clases. Comuniquen a sus hijos tanto verbal como corporalmente que al igual que ellos están emocionados por el comienzo de un nuevo ciclo escolar y que están seguros lo disfrutarán y aprenderán muchas cosas nuevas. Los chicos perciben claramente los mensajes que enviamos, así que si hacemos que esos mensajes sean optimistas ellos también lo estarán.
  1. Establezcan rutinas sustentables en casa. El año escolar nos llama nuevamente la atención para tener rutinas y horarios en casa, como la hora de acostarse, despertarse y las comidas. Los niños se adaptan rápidamente a las rutinas si es que somos constantes con ellos. Éstas les dan confianza y seguridad y los ayudan a habituarse a las rutinas escolares. Una rutina indispensable para tener un buen año es hacer la tarea a la misma hora y en el mismo lugar diariamente; también comer y cenar en familia les ayuda a tener mayor comunicación entre todos; horarios fijos para el baño e ir a la cama evitan fricciones. Si al acostarse pueden leerles un cuento que mejor!!! Dejar el uniforme preparado para el día siguiente y la mochila cerca de la puerta de salida de la casa ayudará con el orden y la puntualidad.
  1. Hay que mandarlos a la escuela descansados. Es importante que los niños descansen adecuadamente durante la noche, sobre todo la noche anterior al primer día de clase. Procura que tengan una buena alimentación y ocho horas de sueño para que estén con energía y ánimos de aprender. Eviten la televisión, computadora o celular durante la noche. Una buena practica es que los celulares de toda la familia “duerman” fuera de las habitaciones recargando su pila.
  1. Eviten la tentación de considerar la escuela como una competencia de calificaciones. Nuestra cultura está plagada por el espíritu competitivo en todas áreas de la vida —los deportes, la moda, el estilo, los talentos, la riqueza, y más. Evitemos que los niños se vuelvan hiper-competitivos, más bien hay que lograr que se centren en hacer su mejor esfuerzo y potenciar sus talentos y sobre todo que no se comparen ni los comparemos con los demás. Cada alumno es único e irrepetible.
  1. Recuerden que la tarea es un contrato entre el maestro y el alumno, no entre el maestro y el padre. Algunas veces, muchos padres creen que sus hijos son incapaces de hacer sus tareas por si mismos. Esto no es bueno para el niño, que necesita aprender como enfrentar sus propias responsabilidades; ni tampoco para los padres cuyos niveles de paciencia y ansiedad muchas veces se ven alterados por cuestiones de tarea. La tarea es responsabilidad de los chicos, no de los padres. (los profesores, por su parte dejan la cantidad de tarea razonable para la edad del alumno y con instrucciones claras claridad para que el alumno sea capaz de hacerla por si mismo).
  1. Establezcan reglas familiares para el uso de la televisión, computadora o ipad o videojuegos. Debe haber un momento para el aprendizaje tecnológico o los video juegos, pero tengan en cuenta que cada minuto invertido frente a un monitor es un minuto lejos de la comunicación familiar; nadie construye una relación familiar sana con un monitor enfrente encendido permanentemente; solamente establecemos relaciones interpersonales con seres humanos y el hogar es donde esas relaciones y las habilidades para la vida diaria nacen y se desarrollan.
  1. Optimicen el tiempo durante los trayectos al ir y regresar de la escuela para reforzar la relación padre-hijo. Hagan que el trayecto hacia la escuela sea una experiencia sin el uso del teléfono celular. Piensen en el mensaje que le mandamos a nuestros hijos cuando nuestra atención se la damos a otros y no a ellos en este trayecto. Y piensen en el mensaje que les damos cuando guardamos el celular y nos enfocamos en lo que nos está platicando.
  1. Eviten la tentación de sobre-saturar a sus hijos con actividades “after school”. La vida se ha llenado de actividades no sólo para los padres sino también para los hijos. Muchas madres no hacen más que ser los choferes de sus hijos por las tardes al llevarlos de una clase a otra. ¿Qué tantas actividades deben de tener por las tardes? Esa es una decisión muy personal y la clave es “el balance”, por ejemplo un deporte dos veces a la semana y una hora para aprender un instrumento musical es suficiente. Si nosotros como padres tenemos una vida llena de actividades y exceso de trabajo que nos llevan al stress, no hagamos que nuestros hijos vivan lo mismo. Los niños necesitan menos actividades por las tardes y más tiempo con papá y mamá.
  1. Al recoger a sus hijos de la escuela hay que hacer preguntas creativas que motiven al diálogo y no que la respuesta seas un simple, si, no, bien o mal. Por ejemplo. Cuéntame 2 ocasiones en las que usaste el lápiz en la escuela, o ¿ Aprendiste alguna palabra nueva? ¿ Que fue lo que mas te hizo reir? ¿ Que fue lo que más te gustó?              ¿ Ayudaste hoy a algún compañero?, así se iniciará un diálogo en el que todos los hijos podrán participar. La manera en que las preguntas están planteadas le da a los niños tranquilidad y los motiva a ver siempre lo positivo de la vida. También es muy bueno que ustedes les compartan lo positivo que les sucedió en el día.
  1. Fijen metas junto con sus hijos. Quizás pienses que a la edad de tus hijos es difícil ponerse metas, nada tan falso. Puede parecer exigente y ambicioso, pero hay que hacerlo. Habla con cada uno de ellos sobre las cosas qué le gustaría lograr en este año escolar, desde participar en el equipo de fútbol, hacer muchos amigos hasta entender matemáticas.

Es muy bueno que juntos descubran sus deseos, y metas individuales a conseguir sin compararse con hermanos o amigos. Este es un plan individual y deben escribirlo, poniendo acciones pequeñas para hacer con el fin de alcanzarlo.

Y un último tip: cuídense ustedes. Me encanta la metáfora de la máscara de oxígeno. Repitiendo las palabras que usualmente dicen los asistentes de vuelo: “Si viaja con un niño, primero póngase usted la máscara de oxígeno y después a su hijo”. No seremos de ninguna ayuda si no nos cuidamos a nosotros mismos. Así que cuídense, física, mental, emocional, social, familiar y espiritualmente. Hagan de esto una prioridad por su bien y el de sus hijos.

Incorporen estas ideas a su familia, prepárense, organícense… ¡y disfruten del ciclo escolar!

10 Tips para el regreso a clases

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Faltan muy pocos días para el regreso a clases. Disfruten esta última semana haciendo actividades en familia. Es momento también de ir empezando a preparar este regreso de manera paulatina para que sea agradable para todos.

Para muchos niños y sus padres, el regreso a clases es una ocasión de gran emoción ya que se encontrarán de nuevo con sus amigos, tendrán nuevos compañeros, les entusiasma la compra de libros, útiles y uniformes, el regreso a la normalidad de la rutina escolar, y, por supuesto, el regalo de un respiro pequeño para mamá y papá.

Pero para muchos otros niños, el nuevo año escolar trae consigo una dosis grande de ansiedad: ¿Será difícil este año? ¿Haré nuevos amigos? ¿Seré intimidado o aislado por algún compañero? ¿Me querrá el maestro?

Y para los padres surgen también asuntos relacionados, con la escuela que deberán atender. Quizás el primero es lograr hacer que los hijos tengan el hábito de hacer por si mismos las tareas, tener que luchar con la puntualidad no sólo para despertarse sino también para dormirse, son cuestiones que pueden traer también ansiedad y stress.

Para ayudar a que tanto los hijos como los padres tengan un excelente ciclo escolar, me atrevo a sugerirles los siguientes ocho puntos para poder no sólo disfrutar de las actividades escolares sino tener una relación familiar de calidad y armonía.

  1. Los padres tienen una gran influencia sobre los niños y es importante transmitirles pensamientos positivos y optimistas sobre la vuelta a clases. Comuniquen a sus hijos tanto verbal como corporalmente que al igual que ellos están emocionados por el comienzo de un nuevo ciclo escolar y que están seguros lo disfrutarán y aprenderán muchas cosas nuevas. Los chicos perciben claramente los mensajes que enviamos, así que si hacemos que esos mensajes sean optimistas ellos también lo estarán.

  1. Establezcan rutinas sustentables en casa. El año escolar nos llama nuevamente la atención para tener rutinas y horarios en casa, como la hora de acostarse, despertarse y las comidas. Los niños se adaptan rápidamente a las rutinas si es que somos constantes con ellos. Éstas les dan confianza y seguridad y los ayudan a habituarse a las rutinas escolares. Una rutina indispensable para tener un buen año es hacer la tarea a la misma hora y en el mismo lugar diariamente; también comer y cenar en familia les ayuda a tener mayor comunicación entre todos; horarios fijos para el baño e ir a la cama evitan fricciones. Si al acostarse pueden leerles un cuento que mejor!!! Dejar el uniforme preparado para el día siguiente y la mochila cerca de la puerta de salida de la casa ayudará con el orden y la puntualidad.

  1. Hay que mandarlos a la escuela descansados. Es importante que los niños descansen adecuadamente durante la noche, sobre todo la noche anterior al primer día de clase. Procura que tengan una buena alimentación y ocho horas de sueño para que estén con energía y ánimos de aprender. Eviten la televisión, computadora o celular durante la noche. Una buena practica es que los celulares de toda la familia “duerman” fuera de las habitaciones recargando su pila.

  1. Eviten la tentación de considerar la escuela como una competencia de calificaciones. Nuestra cultura está plagada por el espíritu competitivo en todas áreas de la vida —los deportes, la moda, el estilo, los talentos, la riqueza, y más. Evitemos que los niños se vuelvan hiper-competitivos, más bien hay que lograr que se centren en hacer su mejor esfuerzo y potenciar sus talentos y sobre todo que no se comparen ni los comparemos con los demás. Cada alumno es único e irrepetible.

  1. Recuerden que la tarea es un contrato entre el maestro y el alumno, no entre el maestro y el padre. Algunas veces, muchos padres creen que sus hijos son incapaces de hacer sus tareas por si mismos. Esto no es bueno para el niño, que necesita aprender como enfrentar sus propias responsabilidades; ni tampoco para los padres cuyos niveles de paciencia y ansiedad muchas veces se ven alterados por cuestiones de tarea. La tarea es responsabilidad de los chicos, no de los padres. (los profesores, por su parte dejan la cantidad de tarea razonable para la edad del alumno y con instrucciones claras claridad para que el alumno sea capaz de hacerla por si mismo).

  1. Establezcan reglas familiares para el uso de la televisión, computadora o ipad o videojuegos. Debe haber un momento para el aprendizaje tecnológico o los video juegos, pero tengan en cuenta que cada minuto invertido frente a un monitor es un minuto lejos de la comunicación familiar; nadie construye una relación familiar sana con un monitor enfrente encendido permanentemente; solamente establecemos relaciones interpersonales con seres humanos y el hogar es donde esas relaciones y las habilidades para la vida diaria nacen y se desarrollan.

  1. Optimicen el tiempo durante los trayectos al ir y regresar de la escuela para reforzar la relación padre-hijo. Hagan que el trayecto hacia la escuela sea una experiencia sin el uso del teléfono celular. Piensen en el mensaje que le mandamos a nuestros hijos cuando nuestra atención se la damos a otros y no a ellos en este trayecto. Y piensen en el mensaje que les damos cuando guardamos el celular y nos enfocamos en lo que nos está platicando.

  1. Eviten la tentación de sobre-saturar a sus hijos con actividades “after school”. La vida se ha llenado de actividades no sólo para los padres sino también para los hijos. Muchas madres no hacen más que ser los choferes de sus hijos por las tardes al llevarlos de una clase a otra. ¿Qué tantas actividades deben de tener por las tardes? Esa es una decisión muy personal y la clave es “el balance”, por ejemplo un deporte dos veces a la semana y una hora para aprender un instrumento musical es suficiente. Si nosotros como padres tenemos una vida llena de actividades y exceso de trabajo que nos llevan al stress, no hagamos que nuestros hijos vivan lo mismo. Los niños necesitan menos actividades por las tardes y más tiempo con papá y mamá.

  1. Al recoger a sus hijos de la escuela hay que hacer preguntas creativas que motiven al diálogo y no que la respuesta seas un simple, si, no, bien o mal. Por ejemplo. Cuéntame 2 ocasiones en las que usaste el lápiz en la escuela, o ¿ Aprendiste alguna palabra nueva? ¿ Que fue lo que mas te hizo reir? ¿ Que fue lo que más te gustó?              ¿ Ayudaste hoy a algún compañero?, así se iniciará un diálogo en el que todos los hijos podrán participar. La manera en que las preguntas están planteadas le da a los niños tranquilidad y los motiva a ver siempre lo positivo de la vida. También es muy bueno que ustedes les compartan lo positivo que les sucedió en el día.

  1. Fijen metas junto con sus hijos. Quizás pienses que a la edad de tus hijos es difícil ponerse metas, nada tan falso. Puede parecer exigente y ambicioso, pero hay que hacerlo. Habla con cada uno de ellos sobre las cosas qué le gustaría lograr en este año escolar, desde participar en el equipo de fútbol, hacer muchos amigos hasta entender matemáticas.

Es muy bueno que juntos descubran sus deseos, y metas individuales a conseguir sin compararse con hermanos o amigos. Este es un plan individual y deben escribirlo, poniendo acciones pequeñas para hacer con el fin de alcanzarlo.

Y un último tip: cuídense ustedes. Me encanta la metáfora de la máscara de oxígeno. Repitiendo las palabras que usualmente dicen los asistentes de vuelo: “Si viaja con un niño, primero póngase usted la máscara de oxígeno y después a su hijo”. No seremos de ninguna ayuda si no nos cuidamos a nosotros mismos. Así que cuídense, física, mental, emocional, social, familiar y espiritualmente. Hagan de esto una prioridad por su bien y el de sus hijos.

Incorporen estas ideas a su familia, prepárense, organícense… ¡y disfruten del ciclo escolar!

Los encargos en casa

Los encargos en casa para niños.
¡Todos a ayudar!

Aun desde muy temprana edad, los niños son capaces de hacer muchas cosas por sí mismos. En toda familia debe de haber un plan de encargos y que mejor que empezar desde el primer año de vida. Sí aun con un año de edad el niño puede hacer algunas cosas y empezarse a responsabilizar.

Desde luego que los encargos deben ser adecuados a la edad, siempre buscando que aunque sea algo difícil tenga las habilidades para hacerlo bien. Un encargo además de fomentar la responsabilidad hace que el niño se sienta parte importante de su familia, lo que el hace, es necesario para los demás, y verá cuán agradecidos están por hacerlo.

Es también una forma de ir haciendo que el hábito se convierta en virtud lo que le templará el carácter.

La familia es la principal escuela de valores y aunque el período sensitivo para educar la responsabilidad es entre los 7 y 11 años, tener pequeños encargos desde los primeros años de su vida va preparando el terreno, se haga un hábito, luego virtud y cuando lleguen a la edad de la pubertad o adolescencia ya es parte de su vida y que además valoren que el funcionamiento del hogar es responsabilidad de todos, no solo de papá y mamá. La regla debe ser: en esta familia todos colaboran.

Desde muy pequeños hay que plantearse ayudar a los hijos solo en aquellas cosas que no pueden hacer por si mismos, lo demás hay que dejar que lo hagan solos, con dirección y supervisión pero por sí mismos.

Cuando el chico se ve frente a un reto pequeño o grande y se siente capaz de hacerlo y lo logra, crece en auto-concepto y por lo tanto en autoestima y cuando a un niño se le encomienda algo y ve que es capaz de hacerlo y contribuir al funcionamiento de su casa, se desarrolla un importante sentimiento de “competencia”; el niño experimenta la sensación de “yo soy capaz”. Este sentimiento va a ser fundamental para el desarrollo de una buena autoestima, tan importante en el carácter de toda persona. Por eso, cuando sobreprotegemos a nuestros hijos les estamos haciendo un flaco favor. Sin quererlo, impedimos que nuestro hijo desarrolle ese sentimiento de autoeficacia, tan importante en su desarrollo. Enseñar a los niños a ser responsables les da seguridad e incrementa su sensación de poder.

Para empezar un plan de encargos hay que plantearlos como una especie de juego. Poco a poco irá aprendiendo y entendiendo que no solo lo hacer por jugar y cuando se le “antoje” sino que hay que hacer ese encargo aun cuando se tiene flojera, se está cansado o no le apetezca. Esa es la vida real.

El encargo sea cual sea debe de supervisarse y evaluarse, hacer ver al hijo cuando lo hace bien y cuando lo debe mejorar. Elogiando el hecho mas no a la persona, de esa manera buscarán que el encargo esté hecho lo mejor posible.

Aquí les dejo una lista de encargos para los primeros años de vida de los niños.

Desde el año uno hasta el dos, pueden ir aprendiendo a hacer una serie de encargos relacionados con el orden y la organización y aunque al principio necesiten ayuda a los dos años ya lo podrán hacer solos

De 1 a 2 años

– Recoger juguetes

– Poner la ropa en el cesto de ropa sucia

– Tirar su pañal.

– Poner el jabón y la esponja en su lugar después de bañarse

– Guardar sus zapatos

– Sacar el cereal o las galletas para desayunar

De 3-4 años:

– Ayudar a poner la mesa.

– Poner las servilletas en la mesa.

– Recoger la ropa de su cuarto, y los juguetes

– Colocar los muñecos de peluche en la cama o en los estantes

– Sacar la ropa de lavadora.

– Poner su ropa para el día siguiente en el lugar que mamá le indique

– Darle de comer al perro o a la mascota

– Ordenar libros por tamaños.

De 5-6 años:

– Regar las plantas.

– Bañarse y vestirse sólo.

– Revisar si hay papel higiénico en los baños.

– Poner los zapatos de mamá o los hermanos en el zapatero.

– Contestar el teléfono

– Apagar las luces de los cuartos donde no se estén usando

– Ordenar los cepillos de dientes de todos.

– Ayudar a lavar el coche.

– Ordenar los libros en el librero

– Guardar su ropa planchada en las cajoneras.

Cualquier encargo debe velar por dos cosas, primero que el niño aprenda a ser responsables de sus cosas y segundo también que desarrolle la virtud de la generosidad.

Hay que tener cuidado de no caer en que cada quien realice su encargo y no ayude a nada mas porque ya “está cumpliendo” por lo tanto hay que explicarles que el encargo es su responsabilidad pero que habrán de ayudar en todo aquellos que se les pida buscando la ayuda mutua y el desarrollo de la generosidad.

También es conveniente que ellos mismos escojan su encargo y que se pueda ir variando de esta manera adquieren más habilidades para la vida.

Los padres debemos dar ejemplo de que tanto nuestro trabajo como los deberes familiares los hacemos con gusto, no nos quejamos y aunque a veces no nos apetezca hacerlos los realizamos con buena cara y eficacia.

En esta maravillosa edad a los niños les encanta sentirse útiles y les gusta ayudar, no desperdiciemos esta oportunidad de crecimiento en ellos.

La importancia del juego en la vida del niño

juego

El juego además de divertido es necesario para el desarrollo del niño. Digamos que la ocupación del niño en sus primeros años de infancia es jugar, explorer, descubrir. Para ellos estas actividades son básicas.

Pero ¿por qué es importante y qué les aporta? Los niños necesitan estar activos para crecer y desarrollar sus capacidades, el juego es importante para el aprendizaje y desarrollo integral de los niños puesto que aprenden a conocer la vida jugando.

Sí aprenden a conocer la vida jugando porque a través de el practican difrentes roles, conocen y aceptan reglas, experimenta el triunfo o el fracaso e interactuan con los demás. Mientras están jugando buscan, exploran, prueban y descubren el mundo por sí mismos, siendo un instrumento eficaz para la educación.

Los niños necesitan hacer las cosas una y otra vez antes de aprenderlas por lo tanto los juegos tienen carácter formativo al hacerlos enfrentar una y otra vez, situaciones las cuales podrán dominarlas o adaptarse a ellas.

El juego desarrolla diferentes capacidades en el niño

El juego es un ejercicio que realiza el niño para desarrollar diferentes capacidades:

–  Físicas: para jugar los niños se mueven, ejercitándose casi sin darse cuenta, con lo cual desarrollan su coordinación psicomotriz y la motricidad gruesa y fina; además de ser saludable para todo su cuerpo, músculos, huesos, pulmones, corazón, etc., por el ejercicio que realizan, además de permitirles dormir bien durante la noche.

–  Desarrollo sensorial y mental: mediante la discriminación de formas, tamaños, colores, texturas, etc.

–  Afectivas: al experimentar emociones como sorpresa, expectación o alegría; y también como solución de conflictos emocionales al satisfacer sus necesidades y deseos que en la vida real no podrán darse ayudándolos a enfrentar situaciones cotidianas.

–  Creatividad e imaginación: el juego las despierta y las desarrolla.

–  Forma hábitos de cooperación, para poder jugar se necesita de un compañero.

–  El juego hace que los bebés y niños pequeños aprendan a conocer su cuerpo, los límites de él y su entorno.

Los niños deben disfrutar de sus juegos y recreaciones y deben ser orientados hacia fines educativos para así conseguir el máximo beneficio.

En un inicio, los niños sólo se desenvuelven por la percepción inmediata de la situación, hacen lo primero que se les viene a la mente, pero este tipo de acción tiene sus límites sobre todo cuando hay problemas; mediante el juego el niño aprende a desenvolverse en el ambiente mental, utilizando el pensamiento para ir más allá del mundo externo concreto, logrando guiar su conducta por el significado de la situación obligándolo y motivándolo a desarrollar estrategias para la solución de sus problemas.

Por ejemplo, cuando el niño quiera hacer que su torre de bloques pueda ser más alta, utilizará su pensamiento para descubrir que debe colocar los bloques más grandes en la base, o hacer una base con varios bloques pequeños y conseguir hacer una torre más alta que si lo hiciera apilando un bloque tras otro.

El juego y la edad del niño

A partir de los dos años de edad, el niño comienza una nueva etapa de juego utilizando su experiencia anterior para conseguir nuevos aprendizajes más elaborados debido a que la naturaleza de sus juegos cambiará porque está desarrollando su capacidad para pensar el sus nuevos descubrimientos, comienza a comunicarse fluidamente, amplia su vocabulario y cuenta con un mejor dominio de su cuerpo (motricidad gruesa y fina), haciendo que busque nuevas experiencias, compañeros de juego para desenvolver su imaginación participando más en el mundo de los adultos.

En Discovery desde muy pequeños los invitamos a jugar con materiales que signifiquen un reto para ellos ya sea de forma individual como grupal, y con los mas grandes fomentamos que cada recreo sea una experiencia lúdica a través de diversos materiales que les proporcionamos. Los niños pueden elegir entre ellos o simplemente disfrutar del recreo inventando juegos que son supervisados por sus profesores.

Esta etapa escolar significa otro escalón en el progreso de sus juegos, ahora juegan en el colegio y al llegar a casa siguen jugando y poniendo en práctica lo que han vivido y aprendido en el colegio, imitando la realidad, representando por medio del juego simbólico todo lo que han vivido o quieren vivir, permitiéndoles exteriorizar sus emociones: alegrías, sentimientos, momentos difíciles, frustraciones, etc.

Originalmente publicado en www.hacerfamilia.com

jugando

La música y el desarrollo en los niños

musica:ninos

De Noelia de Santiago Monteserín.

Cuando un niño se inicia en la música aprende a seguir el ritmo con su cuerpo o con los objetos del entorno, desarrolla su sensibilidad auditiva y musical, a captar la música como fuente de sensaciones y como un medio para transmitir sus sentimientos.

En las últimas décadas, la comunidad científica ha mostrado gran interés en el estudio de los beneficios de la música en bebés y niños. Un estudio realizado por los investigadores de Northwestern, se preguntó lo que ocurre cuando los niños dejan de tocar un instrumento musical. Para responder a esta pregunta, examinaron a un grupo de adultos, y aquellos que habían tenido una formación musical en la infancia, obtenían mejores respuestas cerebrales a los sonidos complejos y una mejor capacidad de aprendizaje.

Beneficios de la música en los niños

– Desarrollo de la psicomotricidad. Tocar un instrumento supone: conseguir que suene, dar forma a ese sonido y todo ello mientras se lee la partitura. Por estos motivos, la música supone un ejercicio de psicomotricidad de lo más completo.

– Competencia en idiomas. La música tiene frases, sintagmas y palabras que dan sentido a la partitura. Mientras aprenden música mejorarán su aprendizaje como si de una nueva lengua se tratara y aprenderán las competencias necesarias para aprehenderla.

– Pensamiento lógico. En los primeros años en los que se asimila e interiorizan los conceptos básicos de la música, las matemáticas y la lógica son fundamentales para comprender e interpretar el ritmo. Por eso, estudiar música desarrolla el razonamiento lógico y la estructura de los mapas mentales.

– Pensamiento múltiple. A la hora de tocar un instrumento las notas deben de sonar con duración, afinación, intensidad, tiempo e intención. Todo lo que nos pide la partitura.

– Sensibilidad artística. La música es un arte, y como tal, tocar un instrumento ayudará a desarrollar la creatividad a través de la experimentación, ayudará al niño a canalizar sus sentimientos y a fomentar el desarrollo del criterio artístico.

– Capacidad de autoescucha y reflexión. Dominar un instrumento supone un análisis y reflexión en donde hay que escuchar lo que se está tocando, analizarlo y corregir lo que sea necesario.

– Empatía y habilidades sociales. La música se puede tocar en grupo y para ello es imprescindible saber escuchar a los demás, por lo que, se da un desarrollo mayor de la empatía.

– Mejora la audición y el aprendizaje. Los niños reciben entre uno y cinco años de formación musical, realizaran mejores respuestas cerebrales a los sonidos complejos.

– Autoestima. Los avances que realizarán día a día serán una fuente de satisfacción y de superación para el niño que los ayudará a tener una autoestima más fuerte.

– Será más responsable y cuidadosos. Los instrumentos musicales son delicados, y por tanto, requieren de un cuidado en su manipulación y mantenimiento.

Publicado en la Revista hacerfamilia.com

desarrollo musical

¡A disfrutar en el taller de arte!

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Enviado por Miss Teresa Ramírez – Maestra en el taller de arte de primaria

El Taller de Arte en Discovery, es un espacio abierto para que los niños en su hora de clase, en sus horas libres, o en cualquier momento, puedan crear obras personales, aprender conceptos básicos de las artes, observar y por supuesto disfrutar. Dar a los niños la oportunidad de expresarse, es darles la oportunidad de descubrirse.

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